Jueves, 14 de diciembre de 2017
Foto Fuente: Especial

895 días y Marcelo Ebrard no responde por Línea 12

La Línea 12 lleva más tiempo cerrada que abierta

ÁGORA 

Soy un fiel usuario del Metro desde que era estudiante. Para mí fue una muy buena noticia cuando me enteré que iban a contruir una Línea en Tláhuac, era muy útil y muy necesaria. Hoy  escribo diferente, hoy escribo como usuario de una línea descompuesta, que nos ha descompuesto la vida una y otra vez. 

Nunca me imaginé que sería un calvario sin fin y que este servicio, más que ayudar, nos hundiría y se convertiría en un martirio total. 

En aquellos tiempos, cuando la estaban construyendo, el tráfico era impresionante. Recuerdo que los usuarios nos teníamos que bajar en San Lorenzo de los camiones y caminar sobre Avenida Tláhuac hasta Periférico. Ahí había menos tráfico y más transporte. 

Cuando abrió sus puertas la famosa Línea Dorada se convirtió en un medio de transporte indiscutible. Todo mundo se quería subir, todos llegaban más rápido a su trabajo y todos veían las virtudes de lo nuevo. 

Recuerdo que Reporte Índigo fue el que destapó las fallas y se atrevieron a decir en una primera plana que estaba mal construida, que había mucha corrupción y que duraría poco. Nadie les hizo caso. 

Meses después, la cerraron. Y duró más tiempo cerrada de lo que llevaba abierta. Regresamos al viacucis, nos pusieron un servicio de RTP que no era suficiente. Siempre lleno, siempre saturado, siempre inservible. Después de meses lo dejaron medianamente bien.

Pero resulta que con el temblor del pasado 19 de septiembre, se volvió a descomponer. Ahora sólo llega hasta la estación Olivos y el caos regresó. Otra vez. 

La Línea 12, la Dorada, es un rotundo fracaso. La corrupción de Marcelo Ebrard -que lleva 895 días en el exilió-, ha quedado impune. Nadie lo ha tocado, nadie se atrevió a tocarlo con el pétalo de una investigación. 

Lo peor del caso es que la Línea nunca ha funcionado al 100 por ciento, está peor incluso que la Línea 1 que tiene muchos años diferencia. Siempre falla, siempre la reparan, siempre está lenta, siempre hay sonidos raros, siempre. 

A través de redes sociales la gente se pregunta por qué la seguimos usando si no sirve y aprovecho para responder. 

Porque tenemos la necesidad de transportarnos, porque aún con los retrasos se acortaron nuestros tiempos de traslado, porque el servicio de microbuses es ineficiente, porque no tenemos de otra para poder llegar a nuestras casas, porque a pesar de todo los usuarios necesitamos un servicio así en Tláhuac. 

Y muchos preferimos hacer hora y media de Mixcoac a Olivos, a hacer dos o tres horas buscando llegar a un paradero cercano o regresar a Tasqueña o Constitución de 1917. 

Sea lo que sea, alguien tiene que pensar si es seguro, operable y hasta económico seguir mantienendo algo que no sirve... Espero equivocarme, pero si no hacen algo pronto, tarde o temprano la Línea 12 terminará en tragedia.

Una para llevar... 

¿Alguien sabe dónde está Ricardo Monreal? Pues podrán decir misa, pero si Monreal quiere ser Jefe de Gobierno tiene que entrarle a los trancazos. No crea que no nos dimos cuenta cómo quedó la Cuauhtémoc, pero prefiere que se acaben a su enemiga, la delegada de Tlalpan, a salir y hacer su chamba. Como todo buen político, dirá que tenía mucho trabajo. ¿Le creemos?