Sábado, 16 de diciembre de 2017
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Anaya, catapulta de Meade

Expediente Político por José Contreras

Con su insistencia en utilizar el cargo de dirigente nacional del PAN para construir su candidatura presidencial y bloquear a otros aspirantes, Ricardo Anaya se está convirtiendo en la plataforma de lanzamiento de la candidatura del secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

Aunque el dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador se frota las manos por la ruptura en el PAN, él no será el beneficiario, pues los panistas simpatizantes de Margarita Zavala votarían por cualquier otro candidato antes que por el político tabasqueño.

La renuncia de Zavala al PAN favorece, más que al PRI como partido, a quien se perfila como su candidato a la Presidencia de la República.

Si en determinado momento la campaña de la ex primera dama no levanta lo suficiente, el voto útil de sus simpatizantes más cercanos e incluso posiblemente el de ella misma y el de su marido serían para Meade.

En lo personal, no me gustaría que el PRI conservara la Presidencia de la República, pues de ocurrir así, este partido resultaría premiado y no castigado, como debería ser, por el pésimo gobierno de Enrique Peña Nieto, caracterizado por la violencia y la corrupción.

Yo era de los que tenían la esperanza en que el Frente Ciudadano por México fuera algo serio.

Pero Ricardo Anaya está a punto de hacer lo que nadie creía ya posible, que el PRI se levante de la lona --en todas las encuestas aparece del tercer lugar para abajo--  y conserve la Presidencia de la República.

José Antonio Meade tiene tres ventajas fundamentales respecto al resto de los aspirantes: no es militante del PRI, no tiene cola que le pisen y tiene muy buena imagen en el exterior, especialmente en los mercados internacionales.

Su carácter apartidista y apolítico le permitió ser secretario de Estado en dos gobiernos distintos, uno emanado del PAN y uno del PRI. Y en ambos casos, en el muy delicado cargo de secretario de Hacienda.

Este es un factor que podría entusiasmar a los hombres del dinero, que sin duda inclinan la balanza de manera importante en toda elección, y a millones de votantes, que preferirán la opción de alguien que garantice la estabilidad económica por encima de los improvisados y aventureros de otros partidos.

Meade pertenece a una subespecie dentro de la política, que es la tecnocracia, en la cual hay lo mismo priistas que panistas; se trata de economistas con estudios de postgrado en el extranjero que inundan las áreas técnico-financieras del gobierno federal.

Este grupo suele actuar con criterios estrictamente técnicos, más allá de los dogmas o lineamientos políticos del partido que encabeza el gobierno.

El presidente panista Vicente Fox tuvo como secretario de Hacienda a Francisco Gil Díaz, un tecnócrata que realizó su trabajo sin ocuparse de su militancia en el PRI, que era oposición.

Meade difícilmente será un buen candidato. Pero si, gracias a la manita que le está echando Anaya, llega a ganar las elecciones, podría ser un buen presidente.

Lo malo es que estará rodeado y acotado en varios flancos por los dinosaurios priistas de siempre.

OFF THE RECORD

**DOBLE VENGANZA

El dueño del Partido Morena, Andrés Manuel López Obrador, mató dos pájaros de un tiro en la delegación Cuauhtémoc.

Al bloquear como candidato a la demarcación a Néstor Núñez, López Obrador se vengó del padre del joven,Arturo Núñez, a quien acusó de traidor, y de Ricardo Monreal, quien apoyaba a Néstor.

**DIPUTADA FAVORITA

La diputada a la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, Janet Hernández Sotelo, tiene el privilegio de contar con una brigada especial del gobierno para revisar viviendas en su distrito, de la delegación Iztapalapa.

Es una cortesía de parte del secretario de Protección Civil de la CDMX, Fausto Lugo García.

Qué bueno que sean revisadas las viviendas de ese distrito y que se le apoye a la diputada Janet

Pero en la ALDF más de uno se pregunta: ¿Por qué nadamás a ella?

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