Sábado, 16 de diciembre de 2017
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Boleta 2018, ¿la misma de 2006?

Si por un momento hacemos caso al machismo insidioso “del esposo de Beatriz”, tendremos que concluir que la boleta electoral de julio de 2018 será la misma de 2006.

Más aún, el paralelismo entre las boletas de 2006 y 2018 parece ser — en el fondo— la razón de la inquina machista mostrada por “el esposo de Beatriz” contra Margarita Zavala.

Pero vamos por partes.

Muchos recuerdan que en la elección presidencial de 2006 aparecieron en la boleta electoral los nombres de Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo; por PAN, PRD y PRI, respectivamente.

En aquel proceso electoral todos daban por hecho la victoria del tabasqueño —salvo “un puño” que documentamos las razones por las que no ganaría AMLO—, al grado que Quico Arreola pidió a los medios respectivos el despido de los críticos de AMLO. Así el servilismo al amo.

Sin embargo, la victoria inobjetable —a pesar del supuesto fraude que nunca demostraron—, fue para Felipe Calderón, quien no solo derrotó al puntero de la contienda, al candidato del PRD, sino que mandó a un vergonzoso tercer lugar al priista Roberto Madrazo.

La anterior es la historia electoral y la boleta de 2006.

La que sigue es la hipótesis de la boleta electoral de 2018 y la historia previsible.

Y es previsible porque el propio “esposo de Beatriz” se encargó de colocar en la boleta de 2018 no a la ex panista Margarita Zavala, sino “a la esposa de Calderón”, a la que trató de ofender por tomar la decisión de renunciar al PAN para convertirse en candidata presidencial, por la vía independiente.

Lo curioso es que si hacemos caso a la insidia machista “del esposo de Beatriz”, en efecto, en la boleta presidencial de 2018 repetirán las candidaturas de AMLO, Calderón y Madrazo.

Pero resultaría aún más curioso —incluso vergonzoso— que si en 2006 “el esposo de Beatriz” fue incapaz de derrotar a Calderón, en 2018 “la esposa de Calderón” pudiera derrotar “al esposo de Beatriz”.

¿Será esa la preocupación “del esposo de Beatriz”? ¿Será ese el fondo de la inquina machista?

Hoy nadie lo sabe —salvo la conciencia “del esposo de Beatriz”—, pero el tiempo y su sabiduría se encargarán de colocar a cada cual e su sitio.

Lo que si sabemos es que en la boleta de 2018 también estará presente —en cuerpo y alma—, Roberto Madrazo, el otro tabasqueño perdedor. ¿Y por qué la hipótesis de que Madrazo estará en la boleta de 2018?

El tema no es ningún secreto. Todo aquel que haya seguido con puntualidad la sucesión presidencial mexicana sabe que, la versión moderna del priista Roberto Madrazo, es el panista Ricardo Anaya.

En efecto, la gestión de Anaya al frente el PAN es una copia en sepia del PRI de Roberto Madrazo. La dirigencia del PAN de hoy es igual de autoritaria, antidemocrática, vertical y tramposa que la dirigencia del PRI de Madrazo.

Pareciera que los ideólogos de Ricardo Anaya son los tabasqueños Madrazo y “el esposo de Beatriz”. ¿Por qué? Porque la dirigencia del PAN de Anaya no solo copió todas las malas artes, trampas, “cochupos” y artimañas de los dos tabasqueños, al grado que hoy a nadie sorprendería que en la boleta presidencial de 2018 repetirá el tramposo de Roberto Madrazo.

Y es que Anaya siguió —por nota— los pasos de Roberto Madrazo para robarse el partido, para controlar los órganos internos, para apoderarse de los spots, el dinero del partido, las voluntades y, sobre todo, para adueñarse de la candidatura presidencial del PRI.

Y no, no se trata de confundir la legítima defensa de las aspiraciones presidenciales y el uso de todos los recursos políticos legales para lograrlo, sino de cuestionar la incorporación al PAN de los peores usos y costumbres del PRI y de Morena.

Precisamente eso cuestionó Margarita Zavala, quien dibujó a Roberto Madrazo y sus malas artes, cuando habló de las complicidades, cochupos y transas cometidas por Ricardo Anaya en el PAN, para garantizar su candidatura presidencial y para asegurarse que Margarita fuera echada.

Esa era la diferencia —los modos de hacer política— entre el PRI y el PAN. En el viejo PAN se peleaban los puestos de elección popular en un entarimado parejo, en una disputa en la que todos tenían las mismas posibilidades.

Por eso —porque existía piso parejo—, en el gobierno de Fox ganó la candidatura su adversario, Felipe Calderón; por eso, en el gobierno de Calderón, ganó la candidatura su adversaria, la señora Vázquez Mota.

En efecto, veremos muchas similitudes entre las presidenciales de 2006 y 2018, pero son solo similitudes, porque aún falta saber quién será el candidato del PRI y falta saber la forma en que impactará en los electores el trauma del terremoto del 11-S.

Por lo pronto, no hay nada para nadie.

Al tiempo.