Lunes, 20 de noviembre de 2017
Foto Fuente: Especial

¿Candidato en octubre?

Va a ser difícil para el Presidente aguantar su decisión sobre quién será el candidato del PRI a la Presidencia más allá de octubre. Las cosas ya no se mueven bajo la lógica de otros tiempos, aunque el fiel de la balanza siga siendo él.

Las variables externas al PRI son factor como nunca antes lo han sido. No se puede dejar vacía la plaza para que los otros aspirantes se muevan a sus anchas sin que se les enfrente directamente. Tampoco se puede dejar que pase el tiempo para que los candidatos de la oposición critiquen y fustiguen al gobierno como parte de su campaña.

Se requiere, desde donde se vea, una cara que los enfrente, por más que cambien los tiempos y los deseos del mandatario. La competencia política ya es feroz. Lo que sucede en el PAN y en el PRD los está echando a andar creando un frente inédito.

No queda claro qué va a pasar, pero es un hecho que las dirigencias de estos partidos han logrado, con un alto costo, hacer del frente parte central de sus agendas.

¿Se van a poder poner de acuerdo con un abanderado o abanderada común? Es una pregunta que hoy carece de respuesta, pero sí está claro que el frente puede ser un serio adversario para el PRI y para López Obrador.

El Presidente va a tratar de alargar el tiempo para tomar su decisión. Por un lado debe estar esperando que los otros partidos, incluyendo el frente, se decanten por un candidato. Quiere saber a quién tendrá enfrente el PRI, en fondo y forma, para designar al indicado.

En el camino la lista del partido tricolor se ha estado reduciendo. El jefe del Ejecutivo deberá hablar y pactar con su partido. A pesar de su poder real de decisión al interior del PRI, no van a aceptar a cualquier candidato y Peña Nieto lo debe saber.

En el Edomex quiso imponer como abanderado a Alfredo del Mazo, cuando estaba en el final de su gestión, y no le quedó de otra que optar por Eruviel Ávila. No le alcanzaban ni las cuentas ni su poder como gobernador mexiquense.

Un escenario similar puede aparecer de nuevo. Con todo y que es el fiel de la balanza tendrá que decidir en función de los escenarios más que por sus simpatías, afinidades e identidades. Lo que no pondrá en discusión es la lealtad y el que le cuiden las espaldas, lo cual será una tarea ardua y muy compleja.

La otra parte que ha de pasar por la cabeza de Peña Nieto es la inevitable pérdida del poder con candidato designado. El Presidente tiene abiertos muchos frentes y de seguro va a ser tema de campaña.

La decisión no puede pasar de octubre porque por esas fechas en el PRI ya van a estar cerca del piquete de ojos.

RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

• “La estafa maestra” es la prueba más evidente de la corrupción gubernamental; no es nueva pero sí es la primera vez que se hace abiertamente pública. Lo grave es que no hay consecuencias, lo que queda son la corrupción y la impunidad. Es muy delicado que no haya hasta ahora respuesta alguna del gobierno.

La participación de las universidades públicas es patética. En el caso de la Universidad Autónoma de Morelos la información desmorona la credibilidad de su rector. Si efectivamente participó, la actitud crítica contra el gobierno del estado se diluye y deja de tener valor.

El ADN de la administración pública es corrupto.

Martín Barrón Cruz. Maestro en ciencias penales. Inacipe.

• La expulsión del embajador de Corea del Norte es confusa. La definición de persona non grata tiene qué ver con una eventual participación en asuntos internos por parte del diplomático y esto no se ha documentado. La expulsión parece que tiene qué ver con su gobierno y el lanzamiento de misiles nucleares. No creo que la decisión venga de una solicitud de la administración de Trump.

Hubiera sido más eficaz hacerlo en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU. El gobierno de EU no ha dado acuse de recibo de una resolución que se presume apoyaría y reconocería.

Enrique Berruga. Embajador y escritor mexicano.