Lunes, 27 de marzo de 2017
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Crónica anunciada del fracaso de un pacto

POR: JOSÉ UREÑA/ 24 HORAS

 México va de crisis en crisis.

O de pacto en pacto, si se prefiere otra metáfora.

Sucedió con Miguel de la Madrid Carlos Salinas, única manera para salir del círculo vicioso devaluación-inflación-devaluación y al final derrumbe del salario.

Con De la Madrid las negociaciones llevaron varios días de entendimiento.

Con Enrique Peña no.

He aquí lo reporteado a distancia, lejos de la Ciudad de México:

Las críticas empresariales al manejo gubernamental de la crisis sociopolítica por el alza de las gasolinas y el diésel, con la advertencia de rebelión social, ahondaron en el ánimo del gabinete.

Con ese panorama, el operativo comenzó el sábado al mediodía.

Un grupo de subsecretarios se sentó a negociar con dirigentes de los organismos cúpulas del empresariado para intercambiar opiniones y pensar en acciones.

Ahí surgieron los primeros lineamientos, nada lejanos de aquel Pacto para el Crecimiento y la Estabilidad Económica (PECE) impulsado por De la Madrid en los 80.

Con los primeros acuerdos se convino convocar a tres secretarios de Estado: José Antonio Meade, de Hacienda; Alfonso Navarrete Prida, del Trabajo, e Ildefonso Guajardo, de Economía.

Todo avanzó, pero a trompicones.

La coparmex jala con el PAN, no con el PRI

Cada quien expuso sus pretensiones.

El gobierno por contener los abusos empresariales y el sector privado por defender sus intereses.

Cuentan desde dentro:

-Desde un principio los más reacios fueron los representantes de la Coparmex de Gustavo de Hoyos, una organización con histórica raigambre panista.

No fueron los únicos.

En general industriales, comerciantes y demás organismos aglutinados en torno al CCE, de Juan Pablo Castañón, quisieron obtener beneficios.

Garantías, les llaman ellos.

¿Para qué?

La principal: incentivos a la inversión a fin de compensar los efectos inflacionarios derivados del alza de los combustibles e impedir afectaciones mayores al aparato productivo y de distribución.

Aprovecharon, naturalmente, para criticar al gobierno por asumir medidas aceleradas e impopulares, como ésa de desaparecer los subsidios a gasolina, gas y diésel.

-Simple y llanamente son impopulares y sin consenso –se quejaron.

Obtuvieron respuesta, pero no quedaron del todo satisfechos.

Ya no son los tiempos del gobierno vertical y con control.

Y por lo visto, cada vez serán menos permeables a las causas sociales y la Coparmex encabezará la rebelión.

Y se abre el frente: de los gobernadores

Al margen del futuro del nuevo pacto, ahora bajo el eufemístico nombre de acuerdo a invocación de proteger la economía popular, el gobierno logró llevarse la atención y demeritar otro acto importante para la República.

Desde un principio la administración de Enrique Peña vio con desdén esa reunión con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y la echó abajo.

Pronto se verán las consecuencias: en lugar de aliados, los gobernadores –incluidos varios priistas- serán críticos de las políticas de la administración federal.

Espere usted muchas rebeliones.

A los gobernadores seguirán senadores y diputados abiertamente críticos del gasolinazo y de las políticas económicas del gobierno.