Lunes, 23 de octubre de 2017
Foto Fuente: PGJ Capitalina

Detienen a mujer que obligaba a niños a vender chicharrones en la CDMX

Ya se busca al esposo de la mujer, también acusado de trata de personas

Ciudad de México.- Una mujer de 29 años será enviada al Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, en donde esperará audiencia inicial y que un Juez de Control califique de legal su detención y la vincule a proceso, por el delito de trata de personas que cometió en agravio de seis menores de edad y dos adultos, a los que obligaba a vender chicharrones y dulces en carretillas por diversas zonas de la Ciudad de México (CDMX). 

La Procuraduría General de Justicia capitalina detalló en un comunicado que se rescató a las ocho personas originarias de diferentes estados del país y hablantes de dialectos, en la colonia Ex Hipódromo de Peralvillo. 

Tras conocerse de la existencia de niños y jóvenes sometidos a la venta de dulces transportados en carretillas, en la delegación Cuauhtémoc, agentes de la Policía de Investigación (PDI), de la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Trata de Personas, realizaron operativos por zonas ubicadas como focos rojos.

Fue así que se logró la ubicación de tres menores: dos de ellos originarios de Puebla y uno de Veracruz; a una mujer de 19 años de edad, identificada como la persona que les hacía de comer, todos víctimas que se encontraban al interior de un predio, en la colonia referida.

Por otra parte, agentes investigadores localizaron en calles de la delegación Cuauhtémoc a tres menores de edad, de los estados de Puebla y Chiapas, y a un hombre de 20 años, quienes vendían dulces en carretillas en zonas como la Colonia Roma, Zona Rosa o Chapultepec.

Por lo anterior se detuvo a una mujer, quien junto con su esposo, ahora prófugo, visitaban los estados de Puebla, Veracruz, Chiapas e Hidalgo, donde captaban a personas menores de edad, con la finalidad de traerlas a la Ciudad de México para que trabajen en la venta de frituras en las carretillas.

Los implicados ofrecieron a sus víctimas un pago mensual, alojamiento y alimentación; sin embargo, cuando éstas comenzaron a laborar se les impuso una renta por concepto de hospedaje y cada quien tenía que pagarse su comida, luego de laborar de siete a ocho horas diarias, de lunes a sábado.          

En tanto, tres de los menores fueron reintegrados a su núcleo familiar, mientras que otros tres continúan  bajo resguardo de la procuraduría, donde reciben atención integral para garantizar su bienestar.

EC