Jueves, 30 de marzo de 2017
Foto Fuente: Tumblr

El bloqueo de la carretera nos encendió

La México-Quéretaro fue bloqueada y ella le sacó el máximo provecho a la situación...

Hace días que la ciudad en la que vivo es un caos, ha habido personas bloqueando las carreteras de regreso y salida, no ahondaré en ello, el asunto es que hace dos días regresaba de las celebraciones de año nuevo en Querétaro con mi novio y nos tocó estar parados durante un buen rato.

Había escuchado que de los momentos de crisis surgen las mejores ideas pero no pensé que tuviera algo que ver con sexo...

Jugamos baraja, mi novio hasta se durmió unos veinte minutos, nos bajamos a estirar las piernas y entonces ocurrió todo, de un beso pasamos al otro y de ese al otro y así hasta que tuve las manos de mi novio debajo de la blusa y entre las piernas.

Pensé que en un momento así me pondría totalmente histérica, que el pánico a ser observada me alteraría de tal modo que yo jamás sería de esas personas que tienen intimidad en un automóvil, además, niños, señoras, todo el mundo puede verte…

En fin, es muy sencillo sucumbir ante un hombre que te susurra al oído mientras acaricia tu entrepierna con sus dedos húmedos de su cálida saliva.

Es complicado decir “no” cuando estás viendo al techo del auto  a la mitad de delicioso y perfecto sexo oral.

Es casi inútil siquiera intentar negarse cuando tienes el rostro hundido entre los pantalones de tu pareja y el volante de un coche. No se puede. No lo intenten.

Cayó la noche y antes de que lográramos habernos sacado cualquier prenda, todo había oscurecido.

-¿Podemos hacerlo?- Me preguntó levantando mi rostro de la parte sur de su cuerpo.
-Van a vernos- Respondí automáticamente.

Empujó mi espalda contra la puerta haciéndome quedar casi tendida por completo sobre el asiento, abrió mi blusa de un jalón haciendo volar uno de los botones, elevó por encima del bra mis pechos. Todo era tan excitante, tan emocionante que el pensar en que alguien pudiera vernos solamente hacía crecer más la adrenalina y el deseo.

Me vio detenidamente, inspeccionó apresurado el exterior del coche y como diciéndome “no hay nadie”, se internó entre mis senos mientras me quitaba el pantalón.



Sé que al leerme pensarás que hacerlo en un automóvil es muy complicado y no, no voy a contradecir tu idea, realmente lo es, creo que no hace la diferencia hacerlo en la parte trasera de un Grand Marquis o en un Chevy de 3 puertas. Siempre será difícil. Siempre faltará espacio.

Apenas terminó de desnudar la parte baja de mi cuerpo, me cargó haciéndome quedar encima de su cuerpo, ahí, en ese estrecho espacio que quedaba entre el volante y su cuerpo, de nuevo, justo donde cualquier curioso podía voltear la mirada y ver perfecto mi monte de venus desnudo encima de la mezclilla de su pantalón.

Todo -sin pretender ilustrar de forma innecesaria este punto- encajó de manera perfecta y el único gran problema era emprender el movimiento, si me dejaba llevar por la energía que estaba sintiendo, podría terminar haciendo sonar el claxon y entonces sí, todo el mundo nos vería.

De alguna forma llegó el momento en el que las cosas sucedieron y conmigo sobre su cuerpo con la ayuda de un movimiento maestro, lanzamos nuestros cuerpos hasta la parte trasera del coche. 

Estoy escribiendo esto desde las escaleras del edificio donde vivo, un federal de caminos llegó y nos pidió que avanzaramos, obviamente a esos 50 minutos que le restaron a nuestro grorioso regreso, no les quedo nada de sexo.

Perdí las llaves del departamento, supongo que han de estar en algún lugar de la carretera, mi novio fue por un cerrajero y espero que no le moelste el ruido porque en cuanto entremos a mi depa voy a terminar lo que comenzamos en la carretera.