Miércoles, 13 de diciembre de 2017
Foto Fuente: Letra Roja

El brinco del chinelo (Video)

Baile, fe, música y folklore, una tradición xochimilca

Por Viridiana Olarte

México. Colores, terciopelo, chaquira, guantes blancos, lentejuela, adornos religiosos y muchos brincos, todo para celebrar al Niñopa en Xochimilco. La tierra de las flores en donde no importa si hace frío, si hace calor o si está lloviendo. Las reglas y las tradiciones indican que tienes que bailar al compás de la música. 

Brincar y bailar, bailar y brincar. Antes que la fiesta comience, se agradece. Los chinelos se preparan a las afueras del hogar de ese Niño Santo. Le agradecen, se hincan, se persignan, lo alaban, se forman, se acomodan, se levantan y comienza el carnaval. 

Niños, niñas, mujeres, hombres y viejos que, sin importar la edad mueven los pies siguiendo a los más jóvenes. Por fe, por tradición, por manda o por amor comienzan a brincar durante horas. 

Cargan un traje, un sombrero, una máscara. Pesa, ¡qué importa!, es una tradición que no se puede romper. Cansa, pero el Niñopa lo merece. Hay que idolatrar. La fiesta la están haciendo ellos. 

Hay tráfico, enojo, gritos, y caos en las avenidas de los barrios de Xochimilco. La razón es la comparsa, la gente, la banda musical, los mayordomos, la seguridad del Niño y los chinelos.

Las señoras se acercan a él, quieren conocerlo, otras besarlo, las modernas quieren una foto. No pueden hacer eso, no con flash, —hay que cuidar al Niño, no debes fotografiar con flash, lo daña— te dice la seguridad, se van decepcionadas sin un recuerdo, pero ¡lo conocieron, lo besaron!. —Te da paz- dicen. 

Cohetes y más tambora, han caminado varias calles, pero no se cansan. No pueden ver sus caras por la máscara, pero les escurre el sudor. Su manos blancas se siguen moviendo, ¡los hombros¡, esos hombros no se han cansado, no han parado de moverse. Su respiración es alta y rápida pero no hay que bajar el ritmo.

Una vez más la banda cambia de ritmo, anuncia que hay que cambiar los pasos, la comparsa se coordina. Son más de 50 chinelos pero parecen uno solo. Brincan, mueven los pies, los hombros, la cadera, las manos.

CI