Jueves, 17 de agosto de 2017
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¡El matrimonio de AMLO con “la mafia del poder”!

Algunos prefieren llamarle “el beso del diablo”. Otros dicen que se trata de un síntoma de vejez, ya que, con los años, hacen todo lo que criticaron a los 20. Los más aventurados le llaman “el matrimonio de AMLO con la mafia del poder”.

 Sin embargo, aquí preferimos considerar que es una mezcla del síndrome de Estocolmo y el pragmatismo político duro y puro.

Es decir, que en el caso de la alianza entre Morena y la profesora Gordillo, por un lado, asistimos al curioso estado psicológico que hace que una víctima de violencia termine enamorada de su victimario, quien, además de causarle un daño extremo, le otorga un poder inimaginable.

Y, por el otro lado, que la impresentable alianza de grupos mafiosos — como los de Gordillo y Morena—, en realidad es una simbiosis política en la que las partes resulten gananciosas; Morena cree que la maestra le hará ganar la elección mexiquense, mientras que AMLO tendrá a la mano los secretos de Miguel Ángel Yunes, otrora escudero de Elba Esther y hoy el peor enemigo del tabasqueño.

Además, queda claro que López Obrador y Morena establecieron una alianza emergente con la más reputada integrante de la “mafia del poder”, que es la profesora Gordillo.

O si se quiere, que atacados por el síndrome de Estocolmo, López Obrador y Morena parecen enamorados de la señora Gordillo, la misma que en 2006 hizo perder la Presidencia a AMLO; la misma que hizo ganar a Felipe Calderón, la misma que le dio al PAN la diferencia de votos para arrebatarle el poder al PRD y a AMLO.

 ¿Y cómo se le llama a esa impensable conversión política? La respuesta es digna del diván y de la ciencia política: se llama amor por el golpeador, por un lado, y pragmatismo duro y puro, por el otro.

Y es que Morena es hoy el más pestilente receptáculo de lo peor del PRI, aquella clase política que el propio AMLO llamó “lo más corrupto” de los políticos mexicanos y la peor amenaza para la sociedad.

 Y si dudan que Morena es la moderna versión del síndrome de Estocolmo, basta recordar que cuando nació el Frente Democrático Nacional (FDN) y luego, cuando se creó el PRD, el principal enemigo de la naciente unidad de izquierda no fue Carlos Salinas, sino el operador del salinismo, el hoy domesticado Manuel Bartlett.

 ¿Ya no recuerdan los morenistas que Bartlett fue el artífice del fraude electoral que según Cárdenas y AMLO orquestaron “el salinismo” y “la mafia del poder” contra “las fuerzas progresistas” en la elección presidencial de 1988?

Hoy los fundadores de Morena tragan sapos y serpientes al pactar con su principal verdugo —Manuel Bartlett—, que es el nuevo prohombre de la honestidad valiente. ¡Ver para creer!

¿Tampoco recuerdan los fieles de Morena que Fernando Espino, el pillo líder del Sindicato del Metro —priista de toda la vida—, orquestó una feroz guerra sucia contra el gobierno de López Obrador en el Distrito Federal, donde presentó demandas contra el tabasqueño. Hoy Espino es otro símbolo de la honestidad valiente de Morena; otro ejemplo del amor al golpeador.

La lista de ofensores de las izquierdas, del PRD y de Morena, puede ser infinita. Sin embargo, los anteriores son botones de muestra que revelan la inclinación patológica de AMLO por el amor de su golpeador y secuestrador y por aquel que le causa daño. Es decir, que los casos anteriores serían suficientes para verificar la prevalencia del síndrome de Estocolmo en el partido Morena.

Pero frente a la desesperación política por una eventual derrota electoral en el Estado de México, los jefes de Morena debieron olvidar “los ascos” que les causan personajes impresentables de la política mexicana y debieron establecer un acuerdo político con la esperanza de salvar lo que queda de una candidata que, en medio de los escándalos de raterías e incongruencias, da tumbos y confirma que la “honestidad valiente” no es más que una fea broma engañabobos.

Y en medio de la náusea de los más, Morena hizo pública la mayor contradicción de su líder; el matrimonio de Morena con “la mafia del poder”: con la señora Gordillo.

 ¿Hasta dónde llegará ese matrimonio entre AMLO y la profesora Gordillo? ¿Será un amor eterno? ¿Servirá para que Morena gane el Estado de México?

 Nadie tiene las respuestas. Lo cierto es que será la más costosa alianza de Morena y de AMLO. Y es que todos los aliados de la señora Gordillo se han arrepentido.

Al tiempo.