Sábado, 18 de noviembre de 2017
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El reciclaje en el PRI

En las elecciones locales de 1997, el PRI fue borrado del mapa político de la Ciudad de México.

En esa ocasión el PRD ganó la jefatura de Gobierno (de entonces Distrito Federal) y 38 de 40 diputaciones locales de mayoría, mientras que el PRI no ganó un solo cargo de los que estuvieron en disputa.

Del otrora poderoso PRI capitalino, que había hecho germinar figuras de alcance nacional, sólo quedó un cascarón que, durante 20 años, ha sido el coto de poder de una de las expresiones más negativas de ese partido.

Tras la debacle del 97, el dirigente de la Unión de Pepenadores, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, se hizo del control de los escombros del PRI.

De entonces a la fecha y casi siempre desde la sombra, Gutiérrez de la Torre ha controlado la poca estructura que quedó, a pesar de que el CEN del PRI le ha impuesto dirigentes locales y cuñas, a los cuales él siempre ha neutralizado.

Es frecuente que para mantener el control del cascarón del PRI, Gutiérrez de la Torre recurra a prácticas porriles, como tomar las instalaciones por la fuerza o mandar golpear a sus opositores.

En determinado momento, a partir del 2009, Cuauhtémoc Gutiérrez logró tener el control de la pequeña bancada del PRI en la Asamblea Legislativa, del Consejo Político local y de la Comisión de Procesos Internos.

Tras mucho presionar, incluso en tribunales, el Príncipe de la Basura logró llegar a la ansiada dirigencia del PRI capitalino el 20 de diciembre del 2012, ya bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto y bajo la gestión de César Camacho Quiroz como dirigente nacional del partido.

Gutiérrez de la Torre convirtió la sede del PRI de la CDMX en su harem. Llevó a sus oficinas la práctica a la que ya era afecto desde muchos años atrás: reclutar jóvenes mujeres para su atención personal.

Desde el 2003, el diario Reforma ya había publicado el hecho de que Gutiérrez de la Torre --entonces diputado local y dirigente del Movimiento Territorial--  usaba las instalaciones de esa organización para reclutar mujeres que tenían la función de atenderlo incluso en el aspecto sexual.

Y en abril del 2014 estalló el escándalo cuando Carmen Aristegui documentó la red de explotación sexual que Gutiérrez de la Torre había instalado en la sede del PRI capitalino.

A pesar de las evidencias, las cúpulas del PRI protegieron a Gutiérrez, a quien solo lo retiraron del cargo pero no lo expulsaron.

El Príncipe de la Basura volvió a la sombra, desde donde siguió manejando los hilos  del cascarón del PRI-CDMX, al grado de que su grupo tiene representación en la ALDF y en los órganos de gobierno del partido.

Y ahora, de cara al proceso electoral en puerta, el delegado especial del CEN en la capital, Eruviel Avila, decidió reciclarlo y además presumirlo. “Lo necesitamos”, dijo.

En su momento, César Camacho dijo que Gutiérrez de la Torre era “el intelecto” del PRI.

¿En serio? Allá ellos.

OFF THE RECORD

**ENCUESTAS PATITO

Confirmado: el Comité de Encuestas de Morena o no existe, o está conformado por integrantes que no saben nada de encuestas.

Apenas se sabe el nombre de quienes integran la Comisión de Elecciones. Pero no se sabe si ellos mismos o algunos de ellos forman el Comité de Encuestas. Y si así fuera, ninguno de ellos sabe hacer encuestas.

Todo este galimatías es producto de la gran opacidad del partido de la “honestidad valiente”.

**AÑO DE HIDALGO

Los diputados federales no están dispuestos a dejar su curul sin disfrutar del “Año de Hidalgo”.

Cada uno de los 500 diputados se llevará antes de dejar su encargo casi 900 mil pesos.

A eso, que representa una práctica propia del régimen que acaba de terminar, se le llama “bono de marcha”.

Pero los ciudadanos que pagamos con nuestros impuestos ese bono podríamos llamarlo de otras miles de formas.

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