Sábado, 16 de diciembre de 2017
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Fin de Anaya; gana Margarita

De concretarse la renuncia de Margarita Zavala al PAN, el partido de la derecha mexicana reeditará la fractura de hace 40 años —enero de 1976—, que abrió el camino para la victoria presidencial del PRI sin adversarios.

Hoy el PRI tendrá adversarios —incluso independientes, como la propia Margarita—, pero igual que hace 40 años ganará por las peleas de opositores.

Sin embargo, a la virtud de la renuncia de Margarita —renuncia que renegados del PRI llaman “berrinche”—, se opone la vergüenza del desenlace.

Es decir, que si bien existen paralelismos entre la crisis del PAN de 1976 y la fractura de 2017, lo cierto es que resulta vergonzoso que hoy el debate sea una vulgar pelea por el poder —la candidatura presidencial—, en tanto que hace cuatro décadas la disputa se produjo por diferencias ideológicas, estratégicas y programáticas, todas fundamentales.

En todo caso, igual que en 1976, hoy la disputa que fractura al PAN terminará en el mayor retroceso político y electoral del partido azul que, con esa fractura, creará el escenario ideal para la victoria del PRI.

Por lo pronto, asistimos a la estrepitosa caída del locuaz presidente del PAN, quien en pocos años arrancó una meteórica carrera que lo exhibió como tramposo, mentiroso y defraudador. Y sí, casi todos los políticos requieren de la trampa, el engaño y el fraude para sus carreras de éxito. Pero Ricardo Anaya no guardó ni las formas.

Y es que desde que fue presidente sustituto del PAN —para suplir a Gustavo Madero—, Anaya puso el ojo no en la presidencia del partido sino en la Presidencia de la República, sin más cartas y atributos que su ambición sin límite. Y una vez en la presidencia del PAN, Anaya “secuestró” los órganos partidistas, con lo que garantizó que sus leales lo convirtieran en candidato presidencial, sin medir si era el mejor y más aventajado. Lo único que valió fue que Anaya quería ser candidato y que tenía las lealtades para ello.

Pero la eventual renuncia de Margarita Zavala a las filas del PAN no solo marca el fin de un locuaz que creyó el elogio mediático sin límite y que fue atrapado por “el cultivo yucateco”, sino que inicia la destrucción de esa poderosa fuerza opositora que fue el PAN en el último medio siglo.

Y es que el PAN de Anaya —y salida de Margarita Zavala— dejan al PAN no solo en calidad de remedo del ideal de Gómez Morín, sino que lo lleva al papel vergonzoso de “palero del viejo PRI”.

Por eso, la salida de Margarita Zavala se convierte en una victoria cultural que busca el rescate “del sistema PAN”, entendido como una ideología, un proyecto y una estrategia política de y para la democracia.

Y con ese paso, Margarita Zavala se puede convertir en el motor para alcanzar “la cuarta etapa del PAN”, esa donde los azules no solo son constructores de ciudadanos —de democracia—, sino constructores de la nueva aldea democrática.

Lo curioso es que pocos en el PAN parecen entender la crisis azul de partido hace 40 años y los paralelos con 2017. ¿Qué pasó entre 1970 y 1976 que provocó la gran fractura del PAN?

1. La mayor disputa que ha vivido el PAN se produjo entre 1970 y 1976, cuando chocaron José Ángel Conchello, que proponía “puertas abiertas y devolver el poder al pueblo”, y Efraín González Morfín, que defendía la idea de convertir al PAN en adalid de la subsidiaridad a partir de la autoridad moral del partido y de la lucha contra la burguesía.

2. A su vez, los aliados de Conchello eran los grandes empresarios, sobre todo los de Monterrey, a quienes proponía incorporar al partido en la lucha contra los excesos del Estado y para responsabilizarlos de la cruzada para regresar el poder al pueblo.

3. Igual que ahora, en el quinquenio 1970-1975, el PAN vivía un boom electoral, ya que consiguió la impensable cantidad de 19 ayuntamientos —cifra que hoy es de risa—, en estados estratégicos como Nuevo León, Chihuahua, Puebla, Oaxaca y Estado de México.

4. El tiempo confirmó que el vencedor histórico de aquella contienda fue Conchello, cuya postura ideológica, estratégica y pragmática fue derrotada por los conservadores de González Morfín —en la convención extraordinaria del 25 de enero de 1976—, cuando el PAN decidió no acudir a las elecciones presidenciales de ese año, a pesar de que Pablo Emilio Madero consiguió 72.9 por ciento de los votos de la asamblea para ser candidato presidencial.

Requería 80 por ciento de los votos para ser candidato presidencial. Pero su adversario, Salvador Rosas Magallón, nunca tuvo la generosidad de renunciar a sus ridículas aspiraciones presidenciales. El Anaya de hoy.

5. En la década de los 80, el PAN marcó su ruta exitosa al poder, cuando Luis H. Álvarez, Diego Fernández de Cevallos y Carlos Castillo Peraza impulsaron la “política total” para alcanzar el poder, en alianza con empresarios como Manuel Maquio Clouthier.

¿Quién, entre Ricardo Anaya y Margarita Zavala, es hoy el destructor del PAN?

Al tiempo.