Jueves, 17 de agosto de 2017
Foto

La UNAM: 'canasta básica' de droga

Cuando se exhibe una industria criminal como la del robo de combustible, abundan las voces de condena. “¡Pinche gobierno corrupto!”, dicen muchos, con o sin razón. Pero también son muchos los que se benefician del negocio criminal a lo largo de la cadena del crimen.

Y es mayor la cadena de la doble moral en la que juegan ciudadanos dizque limpios que, en realidad, se benefician de la industria criminal al consumir millones de litros de gasolina robada. Eso sí, los malos son los criminales y los gobiernos, no los consumidores.

Cuando matan a un periodista en represalia por su diligente trabajo sobre el crimen organizado —como fue el caso de Javier Valdez—, la historia de la doble moral se repite. Muchos condenan el asesinato, la cargan contra “los gobiernos omisos” con la violencia y la inseguridad, mientras consumen su dosis diaria de droga.

¿Cuántos políticos, legisladores, empresarios, gobernantes, sacerdotes, periodistas, estudiantes, maestros… consumen habitualmente drogas prohibidas? ¿Cuántos de ellos son feroces críticos de la violencia, las bandas criminales y los “malos gobiernos”, al tiempo que son el motor del crimen, consumidores y actores de la doble moral.

Y una muestra de esa doble moral social e institucional la señaló el profesor Joel Palma, de la Facultad de Química de la UNAM, el 9 de marzo de 2016, cuando frente a Enrique Graue, investigadores exigieron al rector poner alto al problema de las drogas en la UNAM. Dijo el investigador: “No nos hagamos tontos, aquí se vende droga, todas las drogas, aquí es como venir a buscar la canasta básica, la encuentras en el campus universitario”.

Y para demostrar que en la máxima casa de estudios también existe la doble moral, el portal www.letraroja.com hizo una investigación elemental —con cámara escondida— que confirmó el campus universitario como canasta básica de drogas.

 Un reportero visitó las canchas, entre Contaduría e Ingeniería, en busca de la canasta básica.

—Hola, disculpa, ¿sabes dónde se puede conseguir? ¿Ya no hay nadie aquí?

—Allá, atrás de las canchas (de frontón).

El reportero caminó 200 metros, pasó frente a las patrullas de vigilancia de la UNAM —números 42 y 43— y encontró el supermercado.

 —Hola, vengo buscando motita.

  • ¿De cuál buscas?
  • ¿De cuál tienes? ¿Tienes de 20, 50…?

 —Tengo de 100 una que se llama royal. La que te recomiendo que es barata y te doy mucha es Oaxaca. Está de a 10 el gramo, pero es muy buena. Me sorprendo de esta mota, porque siento que hasta tumba…

—Oye, ya no están allá. He venido dos, tres, veces y estaban allá.