Sábado, 18 de noviembre de 2017
Foto Fuente: Letra Roja - David Cabrera

Los niños de La Gloria, Chiapas, tras el terremoto

Todos ellos sonríen, pero a ratos se ponen serios, como si recordaran de nuevo aquella noche del terremoto

Por David Cabrera

Chiapas. Mucho se habla de las personas adultas que perdieron todo tras el terremoto de 8.2 del pasado 7 de septiembre, pero de los niños poco se sabe, ¿cómo es que vivieron el sismo?, ¿cómo han sobrellevado la situación desde entonces?

La Gloria es una localidad que se encuentra a orillas de la Laguna del  Mar Muerto del Océano Pacífico. Esta población pertenece al municipio de Arriaga, Chiapas.

La principal actividad económica de la población es la pesca y por lo mismo se le conoce como “Pesquería La Gloria”.

La Gloria sufrió los embates del terremoto, donde se registraron daños  en casas y algunas otras colapsaron.

Por las calles de terracería se ve a los niños jugar, algunos descalzos o con huaraches y pareciera que no les importa la situación que vive la comunidad tras el movimiento telúrico que azotó el sur de la República Mexicana, pero lo cierto es que los infantes están conscientes de lo que sucede.

Yair relata que la noche del terremoto se encontraba durmiendo y que fue despertado por su mamá, quien lo sacó de su casa corriendo porque el piso de tierra se estaba abriendo y temía que colapsara su vivienda.

Estaba durmiendo, mi mamá me sacó de la casa, recuerdo que se estaba abriendo el piso y salimos corriendo. No había luz, sólo recuerdo los gritos de mis vecinos y mis amigos”, cuenta Yair.

Aldo, otro niño de La Gloria, recuerda que escuchó cómo se caía una casa, pero no sabía que se trataba de la suya.

Yo ya me iba a dormir porque al otro día tenía que ir a la escuela temprano, cuando de repente mi cama se movía muy fuerte. Me levante como pude, mi papá y mamá me jalaron para afuera, caminábamos como borrachitos. En la calle estábamos todos, no se veía nada porque no había luz y escuchamos que algo tronaba muy fuerte. Nosotros nos quedamos sin casa porque se cayó”, comenta Aldo.

Estos niños, como otros más, tienen historias similares sobre el terremoto del 7 de septiembre.

A la pregunta expresa de si habían recibido ayuda, Marco contestó que sí, pero muy poca. Sí nos han regalado cosas, pero muy poquita,  gente que ni conocemos han venido y nos regalan comida y ropa. A mí me regalaron una playera, un pantalón y unos zapatos, pero los voy a utilizar hasta Navidad”.

Todos ellos sonríen, a ratos se ponen serios como si recordaran de nuevo aquella noche del terremoto, pero se distraen yendo a la escuela y jugando futbol.

Los niños de La Gloria saben que es una situación difícil para su pueblo y esperan que siga llegando ayuda.

DC