Lunes, 20 de noviembre de 2017
Foto

Los socavones

Por lo general nos la pasamos aventando culpas. Rara vez nos vemos en el espejo como responsables de lo que pasa y en lo cual pudiéramos tener algo qué ver.

Se termina por señalar el entorno aunque también nos da por buscar a un tercero al cual le dirigimos las baterías. En el toma y daca, el propio tercero tarde que temprano nos puede terminar por señalar a nosotros; todos nos aventamos la pelotita.

Si en la vida cotidiana esto tiene graves consecuencias, traslademos esta práctica a los grandes centros de poder y a su ejercicio, particularmente en lo que corresponde a los gobiernos.

Dos recientes asuntos ponen de manifiesto cómo en temas de primera importancia los actores de los hechos se hacen a un lado y se colocan en los terrenos en los que ellos no tienen nada qué ver.

Se dedican muy formalmente a asegurar que se hará una profunda investigación, cuando en el fondo pueden estar deseando que el tiempo pase y que todo se vaya por los senderos del olvido. Archivar asuntos, dejar pasar el tiempo y mandarlos a la reserva por varios años significan, en la mayoría de los casos, esconderlos, cubrirlos y sobre todo no enfrentarlos para al final evadir las responsabilidades.

¿Cómo explicarse el que muchos gobernadores vean el tema de la inseguridad haciéndose a un lado señalando lo que no pueden hacer pero nunca reparando en lo que sí pueden hacer?

La manera en que muchos justifican lo que se vive en sus estados no tiene qué ver con ellos, sino con que “no nos alcanza”, “estamos rebasados”, “el pasado gobierno nos dejó una herencia maldita”, “no nos apoyan desde el centro”, y sígale con la lista, la cual empieza por lo general con la expresión “es que”.

Muy pocos asumen la responsabilidad de lo que se vive en sus estados. Por lo general los que sí lo hacen terminan por dejar buenas cuentas. Tienen una mirada amplia de sus estados, saben la complejidad que se vive en todo el país y saben también que sus entidades federativas ponen su granito o granote de arena a la incertidumbre y a la inseguridad.

Otro asunto que está entre nosotros, al que también se le aplica el nadie sabe y nadie supo, es el del lamentable socavón en la vía exprés de la México-Cuernavaca. Todos los involucrados miran hacia otro lado, los únicos que no pudieron hacerlo fueron los que brutalmente cayeron en el inesperado hoyo.

Imagine que va en su auto con su hijo, su papá, un amigo o con quien fuere y que de repente usted y su vehículo caen en un agujero de 10 metros de profundidad. Acto seguido se deja venir la tierra encima de usted y su acompañante; uno logra hablar por celular y sabe que sólo le queda esperar la ayuda o esperar la muerte: llegó lo segundo.

Mientras esto ocurría tardaba en llegar la ayuda; los funcionarios disertaban sobre lo que había sucedido; el delegado de la SCT era renunciado, el cual va que vuela para ser chivo expiatorio; los enojados vecinos alertaban sobre lo que podía pasar y pasó; y los gobiernos de Morelos, el estatal y el municipal, andaban en el “yo avisé”.

En tanto no se asuman responsabilidades, la justicia no sea transparente y clara, no se rindan cuentas ni desaparezca la impunidad, los socavones nos rodearán. Algunos son como el de la carretera y otros se nos aparecen un día sí y otro también.

Dejemos de lanzar culpas y asuman y asumamos lo que nos toca.

- RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

El Senado se puso un plazo hace dos años para nombrar un fiscal para el SNA y no pasó nada. Ante una nueva selección este año se volvió a abrir el proceso para designar al fiscal. Todo iba bien porque el Senado estableció una buena estrategia. Se creó el Comité de Acompañamiento Ciudadano, CAD, para ir en el proceso. Desde hace tiempo el CAD no ha sido consultado. El proceso está fuera y desatendido, el Senado ha hecho a un lado sus compromisos. El proceso está deslegitimizado. Nuestra renuncia tiene qué ver con esto, el CAD dejó de tener sentido.

Issa Luna Pla. Coord. Dcho. Información. UNAM.

[email protected]
Twitter:
 @JavierSolorzano