Viernes, 24 de marzo de 2017
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Nacionalismo populista en el Senado

La participación o no de empresas mexicanas en la construcción del muro de Trump queda en el campo de la ética

Por José Contreras

En el Senado de la República surgió un brote de nacionalismo populista, que refleja el grado de ignorancia en torno al marco jurídico que tienen algunos legisladores.

El pasado jueves, la senadora de Acción Nacional, Gabriela Cuevas Barrón, propuso que la Cámara Alta exhorte a los tres niveles de gobierno a que se abstengan de celebrar contratos de obra pública con empresas que participen en la construcción del muro fronterizo.

Cuevas Barrón, quien es presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo además que se revisa la legislación en materia de adquisiciones y obra pública para encontrar mecanismos que permitan poner candados, desde las licitaciones, contra empresas que participen en la construcción del muro.

La postura de Cuevas coincide con la expresada por el senador independiente, Armando Ríos Pitter, quien se pronunció a favor de imponer sanciones a aquellos actores públicos o privados que al participar en una obra de este tipo (el muro) afecten los intereses nacionales.

Esto que dicen Cuevas y Ríos Pitter suena muy bien como para gritarlo arriba de un templete y hacer que la multitud  se envuelva eufórica en la bandera y cante el Himno Nacional.

Pero llevarlo a la práctica sería absurdo, pues en primer lugar se tendría que reformar el artículo 5 de la Constitución, que garantiza la libertad de industria, comercio y trabajo.

Echar abajo esta libertad implicaría reformar no solo el artículo 5, sino muchos otros artículos más de la Constitución, que hablan del libre comercio, de las facultades de los tres niveles de gobierno y de las garantías de las personas (las empresas son personar morales).

En el muy remoto caso de que el marco jurídico fuera reformado --no solo la Constitución sino un sinfín de leyes secundarias y reglamentarias—la nueva legislación se tendría que aplicar de manera general, pues las leyes no pueden estar dedicadas a casos específicos, como lo es el muro fronterizo.

Un nuevo marco jurídico (seguimos divagando en las fantasías de Cuevas y de Ríos Pitter) tendría que poner candados y sancionar por igual a las empresas o particulares que celebren contratos de trabajo o de comercio con empresas extranjeras, pues eso afectaría “los intereses nacionales”.

Tendrían que ser sancionados todos los socios y franquiciatarios mexicanos de empresas como Coca Cola, Starbucks, McDonald´s, WalMart, Amazon, Uber y muchas otras más.

Se tendría que sancionar o las decenas de mexicanos de origen humilde que trabajan actualmente en el reforzamiento del muro en su tramo de El Paso-Ciudad Juárez, a quienes les importa más comer y tener un trabajo, que un falso nacionalismo.

La postura de los senadores Gabriela Cuevas y Armando Ríos Pitter no difiere mucho de la de los ciudadanos que a través de las redes sociales convocan a boicotear productos de origen estadunidense “y consumir lo mexicano”.

Entre más se hacen este tipo de convocatorias más llenos se ven los Starbucks. La gente no deja de comprar Coca Cola y los WalMart no dejan de lucir atiborrados cada día de quincena.

Por cierto. ¿Los senadores Cuevas y Ríos Pitter nunca toman Coca Cola y nunca se meten a un Starbucks?

La participación o no de empresas mexicanas en la construcción del muro de Trump queda en el campo de la ética. Cada empresa debe decidir libremente, sin presiones y sin intentos de coacción, si participa o no y asumir, en su caso, una posible sanción moral por participar.

Pero no se puede inhibir la libertad de comercio, de industria y de trabajo solo por un nacionalismo populista y absurdo que pretenden enarbolar algunos senadores en plena época electoral.

Hay cosas más serias de las cuales ocuparse en el Senado.

OFF THE RECORD

**SE VA ELÍAS AZAR

Mañana, Edgar Elías Azar anunciará su separación del cargo de presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, cargo en el que estuvo casi diez años consecutivos.

No solo se irá del Tribunal, sino del país.

Aquí la pregunta elemental es: ¿Por qué se va intempestivamente después de que peleó tanto, incluso en tribunales, por su tercera reelección?

**DE LA PATADA

El Partido de Dios, que para más señas se llama oficialmente Partido Encuentro Social (PES), nombró al ex futbolista Adolfo Ríos dirigente estatal en Querétaro.

Antes, el PES había adquirido la carta de otro exfutbolista, Cuauhtémoc Blanco.

De partido religioso, el PES se está transformando en un partido que vivirá de la patada.

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