Sábado, 16 de diciembre de 2017
Foto

¡Pinche PRI tan “chingón”!

Resulta de risa loca, si no es que delirante.

Resulta que el PRI de Enrique Ochoa y Enrique Peña —políticos a los que nadie concede un milímetro de talento–, es dueño del más depurado “librito de Maquiavelo”, con el que aplicará todas las perversidades posibles en las elecciones de 2018.

Resulta que frente a esa perversidad del PRI —y ante el maquiavelismo de los priistas—, los ciudadanos serán no solo engañados cual ciegos y sordos, sino que se convertirán en “bobos útiles” en la contienda presidencial.

Resulta que los tentáculos y el talento de los priistas —y del gobierno de Peña— llegan tan lejos que son capaces de manipular a los “candorosos candidatos independientes”, muchos de ellos salidos de lo más corrupto y rancio de los partidos opositores al PRI.

Resulta que políticos como Emilio Álvarez Icaza —que por décadas vivió del dinero público— debieron declinar su prometedora candidatura independiente porque la apabullante influencia del “tricolor” pretendía convertirlo en palero del PRI. Por eso —de risa loca— Álvarez Icaza buscará la candidatura de Ciudad de México por el Frente Ciudadano. ¡Porquería de partidos!

Resulta que el PRI y el gobierno federal son abusivos beneficiarios de la tragedia y el dolor, porque dedican todo a la reconstrucción y a la atención de los damnificados. Pero serían lo peor si no hicieran nada. ¡Ningún chile les acomoda! Resulta que durante años, el PRI maniobró y manipuló los “intríngulis” de la crisis ideológica, de valores y de cuadros que vive el PAN. Resulta que el PRI arrinconó a Gustavo Madero —el responsable de la vigente legislación electoral fallida—, para que impusiera como presidente del PAN al genio de Ricardo Anaya.

Y resulta que los no menos genios del PRI movieron los hilos de las decisiones de Anaya para que, con ello, pudieran provocar la mayor crisis del PAN en su historia. Truculentos los políticos del horrible PRI que hicieron posible la “alineación de los astros”, para quedarse con el poder en el PAN y luego en 2018.

Resulta que quién sabe qué brebajes les dieron los perversos líderes del PRI a la señora Zavala y al señor Calderón, para convencerlos de que lo mejor para México era vender su alma al PRI.

Resulta que, por eso, “la oportunista”, “la pus”, “la ambiciosa” de la señora Zavala traicionó más de 30 años de militancia en el PAN para hacer “el caldo gordo” al PRI, a cambio de quién sabe qué migajas en 2018.

Resulta que muchos ciudadanos que responden las encuestas son idiotas, imbéciles, y hasta “pendejos”, porque cuando dicen que la señora Margarita tiene posibilidades de ser candidata presidencial y de competir “de tú a tú” con AMLO, no saben que la señora Zavala “no tiene nada que ofrecer, no ha mostrado nada, no ofrece nada”.

Resulta que el PRI carcomió la cabeza de Anaya; exaltó la ambición presidencial de Anaya hasta niveles delirantes, con tal de que el jefe panista cerrara la puerta a la candidata mejor posicionada, a Margarita Zavala.

Resulta que tiene razón el señor Anaya, ya que “sesudos” analistas dicen que hace lo correcto, que no debió dejarse engatusar por “la pus” de la señora Zavala. ¿A quién se le ocurre suponer que ese genio de la política, llamado Ricardo Anaya y motejado como El cerillo, debió respetar la tradición democrática, debió velar por los principios del partido y debió estimular a la mejor posicionada y comportarse como un demócrata?

Resulta que son idiotas quienes le reclaman a Ricardo Anaya que respete los principios del partido, que respete los básicos democráticos que por 80 años reclamo el PAN, que respete la cultura democrática del partido azul y que no se comporte como uno más de los autoritarios, nada democráticos y dictadores dueños de Morena, PT, MC, PVEM…

Resulta que se debe aplaudir el cinismo de Anaya, que se debe felicitar su capacidad de mentir y engañar, que todos los políticos deben aprender del joven político cuya mejor habilidad es la de traicionar a todos los que le estorban.

Y es que, dicen esos sesudos analistas, Anaya hizo lo que tenía que hacer; defender a costa de todo, de lo que sea, sus habilidades para engañar, mentir, suplantar.

Pero acaso lo más grave es que políticos reputados, como el inteligente senador Javier Lozano, también fueron engañados por un “encantador de serpiente” como Ricardo Anaya, quien juró y perjuró en la casa de Lozano que si lo apoyaba para ser presidente del PAN, “no aspiraría a ser candidato presidencial”.

A ese y a muchos otros políticos del PAN engañó Ricardo Anaya. Y gracias a esa deshonestidad moral y ética está donde está. Y por eso debe ser aplaudido. Por eso le llaman “el rey del engaño”.

Pero también de eso son culpables el PRI y Peña Nieto. ¡Pinche PRI tan “chingón”!

Al tiempo.