Sábado, 29 de abril de 2017
Foto Fuente: Especial

Preocupación nacional en Brasil por oleada de violencia carcelaria

Cincuenta y seis presos murieron el pasado 1 de enero en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim, en Manaus, y otros 33 fallecieron en la Cárcel Agrícola Monte Cristo

Notimex

Río de Janeiro. El presidente brasileño Michel Temer expresó hoy preocupación por la “pavorosa matanza” cometida por grupos criminales organizados en varias cárceles del país, lo que provocó la muerte de más de 100 personas desde inicios de año.

“Los grupos criminales tienen preceptos propios, hasta cuando realizaron aquella pavorosa matanza lo hicieron basándose en códigos propios”, dijo hoy el presidente en referencia a las organizaciones criminales que han sembrado el terror en los presidios de los estados de Amazonas y Roraima (norte del país) en los últimos días.

Cincuenta y seis presos murieron el pasado 1 de enero en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim, en Manaus, y otros 33 fallecieron en la Cárcel Agrícola Monte Cristo, en la ciudad de Boa Vista, como consecuencia de la lucha entre facciones criminales por controlar el tráfico de droga en regiones de Brasil.

Las autoridades atribuyen a miembros de la Familia del Norte (FDN) –una de las dos decenas de facciones- el brote de violencia en las cárceles desde el inicio del año, mientras los expertos y el propio gobierno critican las condiciones deplorables de unas prisiones saturadas de reos.

Temer prometió hoy inversiones millonarias para construir más cárceles en Brasil, y culpó a la anterior administración, la de la presidenta Dilma Rousseff, del actual caos que causó terribles escenas de violencia, fuga de presos y transferencias de detenidos de facciones rivales a toda prisa para evitar nuevos derrames de sangre.

Con exceso de población carcelaria, condiciones de confinamiento degradantes y dominadas por grupos criminales que de forma recurrente protagonizan violentos motines, las cárceles de Brasil están consideradas entre las peores del mundo.

Algunos grupos de defensa de los derechos humanos reclaman que se necesitan al menos 200 mil plazas suplementarias para dar cabida al total de la población carcelaria, que supera el medio millón.

Brasil tiene una media de 274 encarcelados por cada 100 mil habitantes, según datos del Centro Internacional de Estudio de las Prisiones (ICPS, en sus siglas en inglés).

CI