Lunes, 20 de noviembre de 2017
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Un zombie en el gabinete de Peña

Expediente Político por Jósé Contreras

El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, es un muerto viviente dentro del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto.

No puede estar políticamente vivo quien está al frente de una secretaría de Estado cuya negligencia, por decir lo menos, provocó la muerte de dos personas --padre e hijo-- en el socavón del Paso Exprés de Cuernavaca.

Dentro de la SCT hay toda una cadena de mando, salpicada por la responsabilidad

de la tragedia, al menos por omisión.

Esa cadena empieza con el ahora ex delegado de la SCT en Morelos, José Luis Alarcón Ezeta, pero no se queda ahí. El delegado tenía un superior jerárquico inmediato y éste a su vez a otro, y así, hasta llegar al titular de la dependencia.

No podría argumentar Ruiz Esparza que sus subalternos, del subsecretario para abajo, no le informaron de los reportes sobre las múltiples fallas que presentaba la construcción del Paso Exprés.

Las denuncias se hicieron públicas a través de redes sociales y a través de medios de comunicación con un año de anticipación a la tragedia. ¿El área de Comunicación Social de la SCT no le informó al secretario de todas esas notas periodísticas que alertaban sobre las fallas?

El día de la tragedia, Ruiz Esparza actuó con frivolidad e irresponsabilidad al culpar

a la lluvia y a la basura, para tratar de lavarse las manos.

Más allá de las responsabilidades penales y administrativas que definan las instancias investigadoras --el gobierno como juez y parte--  el secretario de Comunicaciones y Transportes debe asumir su responsabilidad política. Y eso implica que sea cesado o que él renuncie por elemental dignidad.

Es probable que el presidente no lo cese, o por lo menos que no lo cese en el corto plazo, si nos atenemos al comportamiento que ha mostrado Peña Nieto ante situaciones similares.

A Jesús Murillo Káram, golpeado por el caso Ayotzinapa, se tardó en cesarlo de la PGR, pero le dio como premio de consolación la Sedatu, a la cual llegó y después se fue en calidad de zombie.

A Miguel Angel Osorio Chong, golpeadísimo por el caso Ayotzinapa y por su incapacidad para frenar la violencia y la inseguridad, no lo ha cesado; aún lo conserva en el gabinete, aunque en calidad de zombie.

A partir del miércoles de la semana pasada, cuando se abrió el socavón en el Paso Exprés y en su gobierno, el presidente Peña Nieto tiene a un nuevo zombie en su colección.

OFF THE RECORD

**¿NUEVA PASARELA?

En el 2012 el PRI regresó a la Presidencia de la República y recuperó varias de sus viejas prácticas.

Les faltaba una: la absurda pasarela de aspirantes presidenciales que en 1987 organizó el entonces presidente Miguel de la Madrid para tratar de legitimar la decisión que tomaría o que para entonces ya había tomado su dedo.

¿Viaje al siglo pasado?

Si es lo que quieren, van muy bien.

**EL TAPÓN DE CUERNAVACA

El Paso Exprés se convirtió en el Tapón de Cuernavaca.

En la víspera del inicio de las vacaciones de verano de la SEP, cuando miles de familias se dirigen hacia Morelos y Guerrero a pasear, la autopista está taponeada.

El caos en la zona es fenomenal.

Y todo mundo se sigue echando la bolita.

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