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DOS HISTORIAS Y UN AMOR

VIH fue un término que escuché por primera vez en segundo de secundaria. En mi primer concurso de oratoria en la Escuela Secundaria Técnica N. 40, en Ecatepec, había ganado el primer lugar con un testimonial tomado de “La Jornada”, sobre un chico que estaba muriendo de este padecimiento. A mí me parecía un cuento, una historia lejana que podía pasar a todos menos a ti o a tus familiares y amigos. Pasaron muchos años antes que volviera a escuchar del tema.

A los veintiuno comencé a relacionarme con mucha gente del ambiente gay y el tema se trataba como juego, se decían “sidosos” o “sidosas”, se referían al VIH como “Sidral”, “Bicho”, etc. Leía campañas en el metro sobre el uso del condón, ingresé a un grupo de apoyo a la comunidad LGBTTTIAQ+ y cada miércoles se daban temas sobre prevención y cuidado de la salud sexual, en ese tiempo conocí a un amigo que llamaré Ángel, por lo que ahora simboliza en mi vida…

Ángel era un chico guapo y con muchos hombres a sus pies, su economía familiar era precaria y él deseaba ser bailarín contemporáneo. Tenía diecisiete años y una sed inmensa de beberse el mundo en un sorbo, le gustaba vestir bien y era extremadamente vanidoso. Lo conocí un día que iba rumbo a la Normal Superior, en el Metro Rosario, él se acercó y me pidió la hora, yo estaba de malas ese día, por una pelea con una profesora, le respondí:

Ahí está el reloj (señalando el reloj del andén)

Órale que pinche genio, tan guapo y tan enojón…

Sorprendido volteé a verlo y su imagen realmente me sorprendió: era delgado y de músculos marcados, ojos verdes y cabello ensortijado, además de una dentadura blanca alineada impecablemente, y una sonrisa pícara que manifestaba seguridad y diversión al ver mi cara de susto.

Me llamo “Ángel”, ¿y tu viejito?

Mario, y no soy viejito…

La negación es la primera forma de aceptación, viejito.

(Vi mi reloj)…Son las 5

Gracias viejito, cuídate no te vayan a violar…

Se subió al vagón, se cerraron las puertas y se fue. Yo me quedé sorprendido de que un hombre desconocido hiciera semejantes declaraciones hacia mi persona, y más siendo tan guapo. Pasaron varios meses y a una reunión del grupo de apoyo a donde yo iba, llegó un chico nuevo resultando que era él. Ese día me tocaba dar el tema, y al vernos inmediatamente dijo:

¡Viejito! ¿Qué haces aquí?

Me toca dar el tema

Ok, viejito a ver qué tan chingón eres.

Y desde ese día miércoles, nunca faltó, nos hicimos grandes amigos y me mostró que además de guapo era muy buena persona, luego de seis meses de conocernos como amigos, comencé a ver que cambió su modo de vida, ya no usaba pantalones desteñidos y camisas brillosas de tanto planchar, ahora vestía Sara, Bershka, Pull & Bear… Y llegaba siempre en camionetas, con distintas personas. Y en aquella época no había Uber. Llamaba mi atención el cambio repentino, y en una fiesta le pregunte qué pasaba, entonces, me dijo:

Pues como dice José Alfredo… Yo no nací pa´ pobre, viejito.

¿Cómo?

Pues empecé a ir a una calle, se llama Praga… Tú deberías ir, con esos ojazos no vestirías tan pinche jodido como andas.

¿Cómo? ¿Te estas prostituyendo?

Seee, no está tan mal, me pagan bien y me tratan como “Queen

No mames, hay muchos riesgos en eso

No, todo tranquis, no te asustes viejito, ¡ay cabrón! por algo te puse el viejito. (Me decía, mientras fumaba su cigarrillo).

Duró como un año su vida lujosa, incluso comenzó a mediar cierta distancia entre nosotros, pues yo “pensaba como viejito” y no podía pagar lo que él ahora ya podía. Un amigo en común me pidió que le presentara a Ángel, así lo hice, no sin antes advertir a mi otro amigo de lo superficial que se había vuelto:

No importa, ¡Está divino! Por él sería capaz de morir…

No digas pendejadas

¡Oh! ¡Tú preséntamelo!

Los presenté, y mi amigo muy noble y amoroso le regaló un perrito pequeño,  así, comenzó a tener muchos detalles con Ángel, y finalmente tras cinco meses de amistad comenzaron a salir como novios. Ángel dejó la prostitución y estaba decidido a aceptar la vida sin las facilidades y comodidades que su trabajo le daba. Fuimos amigos de nuevo, y veía con mucha alegría cómo eran felices mis dos amigos, pues a los dos los amaba. Un día, a finales de noviembre de 2003 recibí una llamada en casa de mi mamá… era Ángel, estaba internado porque le había dado pulmonía. Al día siguiente lo visité:

Ya ves por salir caliente de los antros y no taparte

¡Oh, cállate viejito!- Ni la tos le quitaba lo conteston-

En ese momento entró el doctor y me pidió que saliera, se quedó solo con él y le entregó un sobre, se retiró y me dijo que podía pasar si así lo deseaba, pero que no le causara alguna mortificación. Cuando entré, logré percibir un ambiente denso, Ángel estaba llorando y me dio el sobre: un resultado sero+ para VIH. En ese momento recordé a mi hermana Elizabeth, quien siempre buscaba prevenirme de lo malo; cuando mi amigo me mostró el estudio, éste decía “Prueba de Elisa”, (era como una carta de mi hermana para mi diciéndome: “¿Ya ves cabrón? …Eso te puede pasar” y surgió  “ELIZA”*)

Vi morir a Ángel, un ser hermoso, lleno de luz, que el virus dejó reducido a unos famélicos restos y muchos dolores, falleció a los dos años del diagnóstico, su pareja no lo dejó ni un instante. Al año de la muerte de Ángel falleció también su gran amor (como si quisiera hacer realidad sus palabras: No importa, ¡Está divino! Por él sería capaz de morir…). Quienes hemos tenido la desgracia de ver morir a alguien de SIDA, deseamos que no se repitiera más. Así, espero que nadie de los que leen esto tengan la desdicha de ver partir a un ser amado por un mal que se puede prevenir. Ángel (lo nombré así porque ahora es un angelito que tengo en el cielo) es el más grande amigo que he tenido, y su pareja, un hombre que murió por el gran amor que le tenía, y que valiente, luchó con el hasta el fin…

Actualmente la gente con VIH solo vive cuatro años menos que el promedio global de esperanza de vida, y me pregunto ¿Por qué parece ser tan difícil el amor en los tiempos en que el SIDA ya no es mortal? ¿Cuál es el verdadero virus?

MORIRÉ POR UN AMOR 2006

(FALLECIMIENTO DEL NOVIO DE ÁNGEL)

Moriré por un amor

Moriré porque te quiero

Pues por no usar protección

Moriré antes de mi tiempo

 

Moriré un poco más

Que cuando me lo dijeron

Pero yo no sufro ya

Pero yo ya soy feliz

Pues moriré porque te quiero

 

De que serviría vivir

Si te busco y no te encuentro

De que serviría luchar

Si no estás, si no te tengo

De que serviría amar

A alguien que ya está muerto

Es mejor morir los dos

Y morir por este amor

Moriré porque te quiero

Moriré porque una noche de pasión

Yo viví lo que tenía que vivir

Fui feliz y ya no importa si muero

Si te caes yo te levanto

Si me caigo sigue tú

Que mis fuerzas serán tuyas

Para cargar esta cruz

Cuanto tiempo, yo no sé

Pero yo quiero vivir

A tu lado amándote

Abrazados hasta el fin

Yo elegí de que morir, Al elegirte a ti

Pero no tengo rencor

Pues fue todo por amor

No fue juego, no fue free

 

No debemos de llorar

Hoy tenemos que vivir

Y en mi tumba se verá

Y en mi tumba se leerá

Yo morí, porque te quiero

Te amo, te adoro y te quiero