México. Se burlaron del feminicidio de Mara porque salió de un bar, juzgaron y criminalizaron a Lesvy porque «no estudiaba», culparon a la madre de Camila por dejarla salir a jugar, ser burlaron y dijeron que Angélica y Karla se lo merecían por mentir en redes sociales.

Nadie dijo de Brenda, la militar que fue asesinada por que no quiso tener sexo con sus compañeros y capitanes, de la estudiante Dana se olvidaron porque fue su ex quien la mató y se loganó porque no le devolvió los boletos de un concierto y de la estudiante ejeuctada dentro de la Universidad de Zatacatecas ya ni la mencionan.

¿Qué pretexto tienen ahora para el feminicidio de Aideé? ¿Qué la culpa? ¿Qué hizo? ¿Qué ropa utilizó? ¿Con quien tenía una relación? ¿Salió de noche? ¿Tomo un Uber? ¿Se encontraba sola?

¡No! No es la ropa, no es el alcohol, no es la hora, no es el lugar, no es su culpa. No fue a una fiesta, no se «expuso», no salió de noche, no «provocó», no hacía nada más que estudiar, estar en una banca, estudiando, luchando por tener una vida mejor, y todos sus sueños se esfumaron con el balazo que recibió.

Aideé, la jovencita de 18 años estudiante del CCH Oriente asesinada de un balazo dentro de las instalaciones de su escuela, dentro de su salón de clases, no “se encontró muerta”, no “falleció”, no “perdió la vida”, fue asesinada y ese tipo de acción tiene un nombre: feminicidio.

Hoye leí varias cosas en redes sociales, una me causo pavor e indignación. Los estudiantes del CCH Oriente, tenían miedo de regresar a clases. ¡Es su escuela! La segunda casa de muchos, donde hemos pasado más tiempo que en la propia casa, donde se supone estamos seguros. Se supone.