En estos días el Congreso de la Ciudad de México discutirá, por fin, el tema del feminicidio; un problema que nos lastima y que cada vez deja más víctimas en manos de todo tipo de asesinos que en su mayoría, quedan libres, impunes o sin culpa.

Según lo que sabemos, los temas a los que le darán más espacio serán aquellos que más nos afectan. Es decir, intentarán incrementar las sanciones para las personas que sean reincidentes, así como aumentar las penas por feminicidio y duplicar las correspondientes a los policías que delinquen.

En el caso de feminicidio están pensando incrementar de 50 a 70 años de prisión la pena máxima para quien cometa este delito y con eso, que se convierta en el más castigado en la capital del país.

No podemos decir que no es un buen avance, pero hasta hoy van 57 feminicidios en la Ciudad de México y la tendencia a la alza.

Lo que queremos decir es que está muy bien que sea más castigado, pero el problema es que pocas veces detienen a los asesinos, en la minoría de los casos se investigan las muertes violentas tipificadas como feminicidio y casi siempre revictimizan a las mujeres luego de su muerte.

El tema de fondo no es que castiguen a los asesinos, se trata de prevenir que sigan matando, violando y torturando mujeres. Que los Ministerios Públicos estés listos para atender a las mujeres que acusan violencia familiar con integridad y ética.

Se trata de hacer una iniciativa que castigue a los que acosan en el transporte público, hablar de micromachismos en las escuelas, darles clases a los jóvenes sobre masculinidades y ese sí sería un trabajo duro, pero seguro.

Las mujeres que han sido víctimas de feminicidio no están contentas con que su asesino pase toda la vida en la cárcel, estoy seguro que si pudieran elegir, preferirían vivir y tomar una decisión diferente. Señora Sheinbaum, el feminicidio no se castiga, se previene.