Por Mónica Ramírez

México. El pasado 19 de septiembre del 2017 se vivió uno de los sismos más fuertes e impactantes en México. Debido a su magnitud varios edificios en la ciudad colapsaron, entre ellos el que está ubicado en Bolívar 168 y Chimalpopoca en la colonia Obrera, donde se encontraba una empresa dedicada a la bisutería de un empresario coreano.

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El lugar estaba distribuido por cuatro pisos donde trabajaban varias mujeres, de las cuales sólo sobrevivieron 2 y fallecieron 21. Estas mujeres trabajaban haciendo labores de costura y muchas de ellas no contaban con seguridad social, además de que percibían un sueldo de 200 pesos por día.

A dos años del sismo, el lugar sigue abandonado, ahora es usado para tirar cascajo. Ahí mismo una persona en situación de calle improvisó con maderas y construyó un refugio para vivir, ahora según los locatarios, él cobra por dar información de lo que sucedió aunque en realidad no estuvo allí.

Víctor, un comerciante de golosinas ubicado en la escuela primaria Simón Bolívar relató que aquel día del sismo nadie prestó atención al edificio que se derrumbó, todos se encontraban enfocados en sacar a los niños de la primaria para ponerlos a salvo hasta que ocurrió la tragedia. Así mismo, Víctor afirmó que después de que ocurrió el sismo la economía del lugar ha ido en descenso, ya que varios edificios han sido abandonados por temor a que sigan derrumbándose.

Finalmente Víctor puntualizó que los familiares de las víctimas no acuden al lugar, sino que son algunas personas las que concurren a dejar flores en el altar de la virgen y se toman fotos.

MR