¡Se enojó el señor, el Presidente…!

Y, todos a temblar en Morena. Dicen que la presidenta del partido no cabía en sí de enojo.

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“¿Quién fue el pendejo que sacó el artículo transitorio de la Ley de la Guardia Nacional…?”, gritaba.

Corredero en el partido, entre diputados y senadores. Nadie quería decir nada. ¡Shhhh…! Todos calladitos, ante la insistencia de periodistas y ante los gritos de la presidenta.

Y es que habían hecho enojar al rey, al santo señor de Macuspana.

Y, ante el silencio en Morena, los reporteros preguntaron en otro lado. Y, sin tapujos, el ex presidente del PRI soltó a bocajarro; “¡Fue Pablo Gómez!, dijo Enrique Ochoa, quien además explicó que el vicecoordinador parlamentario de Morena tampoco estaba de acuerdo con ese transitorio.

¿Y, por qué, ni Pablo Gómez estaba de acuerdo?

Porque a pesar del albazo a la ley, a pesar de que a escondidas les dieron gato por liebre, a Pablo Gómez aún le queda un milímetro de pudor; el mismo Pablo Gómez que hace un sexenio redactó gozoso los detalles de las reformas de Enrique Peña Nieto; el mismo que en los previos a las elecciones del año 2000 gritó que la candidatura de Obrador al gobierno del DF, era espuria, ilegal.

¿Le queda algo de pudor a Pablo Gómez…?

Como muchos saben, Pablo Gómez es uno de los grandes vividores de la tragedia social de aquel 1968 de Gustavo Días Ordaz. “Pablo”, como le dicen sus amigos, es de los mayores vividores de “la masacre de estudiantes del gobierno represor y criminal de Díaz Ordaz”.

Pero hoy, aquel hablantín fundador de muchos partidos de izquierda, aquel severo crítico de los gobiernos del PRI –a los que lapidaba con su retórica ceceachera y sesentayochera–, es un pequeño hombrecito obediente a todo lo que ordena el poderoso Presidente Obrador.

De aquel rabioso opositor al PRI que fue Pablo Gómez, hoy queda el zurrón que, a escondidas, sacó las castañas del fuego de la Ley que le dará vida a la Guardia Nacional.

“¿Quién fue el pendejo que sacó el artículo transitorio de la ley…?, seguía gritando la presidenta de Morena –Citlali, alias Yeidckol–, mientras que con el gesto de mustio muy suyo, Pablo Gómez enfrentaba a los reporteros.

Mientras “Pablo” levantaba los hombros y escogia la cabeza explicaba mustio; “lo eliminamos todos porque nadie lo quería. Yo sí hice la propuesta porque sabía, me habían dicho que no estaban de acuerdo. No sólo no estaban de acuerdo otros partidos, la mayoría, incluido el PRI, y también incluyéndose a mi”, dijo.

Luego, ante la insistencia de los reporteros agregó; “no era cosa de querer o no querer, era cosa de que no tendría la mayoría necesaria en el pleno, los dos tercios y, por lo tanto, no valía la pena incluirlo porque podíamos poner en peligro todo el proyecto”.

Lo cierto es que Pablo Gómez no se atrevió a decir en público lo que dijo en privado sobre el transitorio de la Ley que crea la Guardia Nacional; “debe salir el transitorio porque convertirá a López Obrador en un presidente peor que Gustavo Díaz Ordaz”.

Eso es lo que en realidad dijeron todos; los diputados del PRI, muchos de Morena, del PAN… y hasta los ultraconservadores del PES.

Y es que el multicitado transitorio establece que, de manera extraordinaria, el Ejército se encargaría de las tareas de Seguridad Pública, en tanto se crea la Guardia Nacional.

Y, sí, si se aprueba el bodrio que propone AMLO, el Presidente de hoy se podría convertir en el nuevo Díaz Ordaz.

Al tiempo.