Es probable que la “mañanera” del martes 7 de septiembre del 2021, haya sido una de las peores conferencias del presidente López Obrador. Pudo ser la revelación pública de los crímenes de Estado cometidos por AMLO y su gobierno.

¿Por qué?

Porque en “Cadena Nacional” el mandatario mexicano confesó de manera pública que es uno de los más grandes criminales de Estado del mundo y, posiblemente, el mayor criminal del Estado mexicano

Y de nuevo obliga preguntar: ¿Por qué?

Porque López es tan burdo –por decir lo menos–, que en la citada “mañanera” no sólo exhibió como criminal a Hugo López-Gatell, sino que contrastó el odio oficial contra millones de niños mexicanos, con el circo de regalar vacunas a países del centro y sur del continente.

Pero tampoco fue todo.

También puso en blanco y negro la farsa de regalar vacunas y víveres a países como Cuba, Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, mientras que los militares mexicanos reprimen a migrantes de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala y Cuba, quienes todos los días son apaleados por orden Obrador.

Pero el colmo del cinismo, sin embargo, es que el presidente reconoce que los migrantes que cruzan nuestro país en busca del sueño americano, son apaleados “para protegerlos”. Sí, así lo dijo.

En pocas palabras, resulta que mientras el irresponsable encargado de la pandemia en México se empeñó en regatear las vacunas a los niños y jóvenes mexicanos, el canciller Marcelo Ebrard presume que el gobierno mexicano regala vacunas a Cuba, Honduras, Nicaragua, Guatemala y Bolivia, al tiempo que el presidente López ordena apelar a los migrantes de todos esos países.

¿No es ese un crimen de Estado y no es un acto que se puede tipificar como traición a la patria?

Sí, todo ello mientras miles de niños mexicanos mueren por falta de las vacunas que el gobierno de Obrador se niega a aplicarles, mientras que esas mismas vacunas son regaladas “a los países hermanos”.

Insistimos, ¿No es cierto que eso no debe ser llamado y condenado como un vulgar crimen de Estado?

Pero esa es solo una parte de la hipocresía de López Obrador.

Y es que al tiempo que Obrador presume regalar vacunas para convertirse en líder de los países pobres del centro y el sur del continente –igual que el populista Luis Echeverría aspiraba a ser líder del Tercer Mundo–, su gobierno reprime a los migrantes y muchos ciudadanos, periodistas y analistas recuerdan las promesas de campaña de AMLO y como presidente electo, sobre los migrantes.

¿Recuerdan cuando Obrador prometía que, de ser presidente, su gobierno daría empleo a todo los migrantes?

¿Recuerdan cuando prometía que su gobierno acompañaría y protegería a los migrantes en su trayecto rumbo al “sueño americano”?

¿Recuerdan su gira por Estados Unidos, a las comunidades de migrantes, a quienes prometía la luna, las estrellas y todo, porque él sería diferente?

¿Recuerdan lo que dicen un libro de AMLO llamado: “Oye Trump”?

Era una propuesta de apoyo a los migrantes que buscan el sueño americano.

Pero hoy, el presidente López es el peor enemigo de los migrantes del continente a Estados Unidos y, lo fallido de su gobierno, se confirma con el alza en el monto de las remesas de mexicanos que trabajan en Estados Unidos.

¿Quién se atreverá a poner en su lugar al mentiroso de Palacio?

Al tiempo.