Por Mariana García

México. El panorama que viven los capitalinos día tras día se ha mantenido en constantes cambios, pero uno de los más importantes no ha cambiado a pesar de los años.

En la mayoría de los hogares, las familias no instruye la cultura de prevención ante una emergencia, y lo mismo pasa en algunos en el trabajos y lugares públicos, como es el Metro de la Ciudad de México.

La cultura preventiva durante estos 30 años de sismos ha quedado resumida en tres reglas básicas, que se aprenden desde que uno entra a la escuela: No corro, No grito y No empujo.

Los capitalinos tienden a replicar protocolos de seguridad que aprenden en zonas como la escuela y la oficina, aunque no ha crecido un interés por investigar más a fondo sobre este tema. A diferencia del sismo del pasado 19 de septiembre de 2017, donde miles de personas actuaron durante la catástrofe, o incluso después.

Letra Roja concentró su investigación en dos puntos donde los capitalinos podrían o no ejercer una cultura preventiva a pesar del transcurso de los años, el Metro y el trabajo.

Metro de la Ciudad de México

Uno de los principales medios de transportes de la Ciudad de México es el Metro, que durante un caso de emergencia suele ser el menos indicado donde se retomen los protocolos de seguridad.

El primer edificio al que acudimos momentos antes de visitar los módulos, fue la Unidad de Orientación e Información del Metro, ubicada en avenida Balderas #58, colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc, no se nos dio información al respecto, debido a que el personal de seguridad desconocía la ubicación exacta del área de Protección Civil del Metro.

En un recorrido por dos Módulos de Información y Orientación del Sistema de Transporte Público (STC), Letra Roja platicó con un encargado de información sobre el tema, el cual nos contó que en el personal ubicado en las estaciones no cuenta como tal con recursos como altavoces, chalecos para identificar al personal, o material educativo para que los usuarios sepan cómo actuar ante un sismo.

El trabajador que nos brindó información, no pudo proporcionarnos su nombre por cuestiones institucionales, pero nos comentó que en caso de un sismo el usuario tiene que mantener la calma y no salir al exterior, pues la estructura del Metro es muy resistente.

Lo recomendable es que los usuarios se peguen a las columnas de resistencia, pero si te encuentras dentro del vagón, debes saber que el operador tiene la orden de no abrir los vagones, para evitar que las personas salgan corriendo.

Los pasajeros tendrán que mantenerse en el interior, en espera de que pase la emergencia, mientras el personal de seguridad del Metro trata de mantenerlos calmados.

A pesar de estas cortas instrucciones, éste tipo de medidas no son atendidas por los usuarios.

En otra parte del Metro, nos encontramos con el oficial de la estación Balderas, Aristemo Vite Castillo, quien nos comentó que la mayoría de las personas suele perder el control cuando está dentro de la estación.

Como parte del equipo de la Policía del Metro, nos indicó que ellos son los encargados de mantener en calma a las personas, pero muchos usuarios no acatan las órdenes de los oficiales, debido a que no conocen las medidas de seguridad.

La única información al respecto que se brinda para el usuarios se encuentra en la página web del la Oficina de Orientación e Información del Metro, en el apartado de Servicios como: Qué hacer en caso de Sismo.

Trabajo

La zona laboral podría considerarse como uno de los sitios en donde los capitalinos suele ejercer con más regularidad un simulacro.

La joven Lucía, una habitante de la alcaldía Cuauhtémoc, nos concedió una entrevista para contarnos sobre la experiencia que vivió en sus primeros días de trabajo en la alcaldía Iztapalapa donde le tocó ser parte de un sismo de la capital.

Lucía entró a trabajar en una nueva empresa como asistente de un despacho de abogados, pero al momento de presentarse con sus nuevos compañeros, los sorprendió con una simple pregunta, ¿qué hacen aquí en caso de un sismo?

Los directores de la empresa le expresaron las medidas de seguridad que ellos tomaban cuando este tipo de ocasiones se presentará a futuro.

-Me comentaron que como nuestra empresa se encontraba en el primer piso del edificio, lo aconsejable era bajar para salir del lugar, pero al estar ubicados sobre una vialidad que estaba llena de cables, tenía varias obstrucciones en la banqueta y se encontraba en una pequeña colina, teníamos que cruzar la calle para evitar que algo se cayera encima de nosotros.

La medida que le había ofrecido a Lucía no le agradaba por completo, pero tuvo que ser utilizada porque la vialidad no permitía que los empleados encontrarán una zona segura.

¿Por qué no podías moverte sobre la misma calle en que está tu empresa?

-Era imposible. El edificio donde está la empresa queda justamente entre dos calles principales, una de ellas es Ermita Iztapalapa y nosotros estamos ubicados en la mera esquina, no podíamos movernos a otro lado.

Al igual que Lucía, otros trabajadores tienen este mismos problema tanto en el aspecto de que los mismos empleados no aportan información sobre otro tipo de medidas que pueden tomar, así como por parte de la empresa.

Los habitantes de la Ciudad de México siguen viviendo con este tipo de problemas, atemorizados por recibir un sismo en algún lugar que no sea su casa, pero perdidos ante la incertidumbre del qué pasaría si se involucran más en los protocolos.

MG