Hoy se cumplen 312 días de que está en el poder el presidente López Obrador y, casualmente, la inseguridad, el crimen y las muertes violentas siguen sumando sin fin.

Al mismo tiempo, el gobierno de Morena también rebasa hoy la cifra cabalística de 30 mil muertes violentas –según el recuento de @ContrapesoC –, en sólo 10 meses de gestión; cifra nunca vista en la historia y tampoco en los gobiernos más violentos, los de Calderón y Peña.

Es decir, que en cada uno de los 312 días del gobierno de AMLO han sido asesinadas 96 personas –en promedio–; cuatro personas cada hora, o si se quiere, seis mexicanos mueren durante cada una de las mañaneras del presidente Obrador.

Pero el escándalo es mayor si comparamos los 312 días del gobierno de AMLO y “los muertos” en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña.

En el gobierno de Fox, por ejemplo, se registraron 60 mil 200 muertos, mientras que los primeros 10 meses del gobierno de Obrador reportó 30 mil muertos, lo que significa que en sólo una sexta parte de su sexenio, AMLO lleva el 50 por ciento de los muertos contabilizados en todo el sexenio de Fox.

En la gestión de Calderón la cifra de muertos alcanzó 121 mil 600, lo que significa que en 10 meses de AMLO lleva el 25 por ciento de los muertos reportados con Calderón.

En la administración de Peña Nieto se contabilizaron 165 mil 400 muertes violetas y con Obrador van 30 mil en sólo 10 meses, lo que significa que en 312 días Obrador lleva las quinta parte de los muertos de todo el sexenio de Peña. 

¿Qué significan las anteriores cifras de terror?

La respuesta se sintetiza en una palabra; ¡fracaso…!

Es decir, por donde se le quiera ver, en materia de seguridad, de prevención del crimen, de muertes violentas, el de López Obrador ha resultado un gobierno no sólo fallido, sino fracasado, en sólo los primeros 10 meses.

Y es que no ha funcionado la estrategia de “abrazos antes que balazos”, tampoco llamar a las madres de los criminales para “que a chanclazos” lleven a sus hijos por el buen camino, y menos el “¡fuchi, guácala!” que propuso el presidente Obrador.

Y de la cacareada Guardia Nacional –que prometió el presidente que sería la solución ante la violencia–, no existe un solo resultado positivo.

Sin embargo, buena parte de la sociedad mexicana parece ciega y sorda ante ese escandaloso fracaso; ciega porque a pesar del incumplimiento de la promesa fundamental de campaña –que desde el primer día de gobierno bajarían los elevados niveles de violencia y crimen–, muchos ciudadanos siguen “enamorados” de un gobierno ineficaz.

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Pero lo más cuestionable del tema es que a pesar del escandaloso fracaso del gobierno de AMLO –en la contención de la violencia y el abatimiento del crimen–, se producen fenómenos como la satanización contra Felipe Calderón, en una de las más reputadas universidades privadas.

Como saben, la ex candidata presidencial, Margarita Zavala y el ex presidente, Felipe Calderón, impulsan con éxito “la siembra” por todo el país del partido México Libre.

Se trata de una alternativa partidista de centro progresista que, en su momento, enfrentará en las urnas y ante los electores al partido y al gobierno de López Obrador.

Y decimos que “la siembra” de México libre es todo un éxito porque el gobierno de López Obrador y el presidente mismo se han encargado de debilitar y estigmatizar –por todos los medios–, esa alternativa partidista.

Así, un día sí y otro también, el presidente Obrador golpea a Felipe Calderón, a Margarita Zavala y hasta descalifica sus afanes democráticos, al tiempo que sus lacayos hacen lo propio.

Pero el extremo de la satanizando contra Calderón se llevó a cabo en la sede del reputado Tecnológico de Monterrey, a donde Calderón fue invitado para hablar de su partido y de la democracia mexicana y fue rechazado por grupos identificados con Morena.

Se trata de una campaña de odio que más que debilitar a Calderón exhibe el fracaso de AMLO. Y es que los sembradores de odio recordaron que en el gobierno de Calderón un operativo militar masacró a dos estudiantes de esa universidad, a los que sembró armas y pretendió involucrar con el crimen organizado.

Sin duda que se trata de una acción imperdonable, pero no menos imperdonable que el engaño de AMLO, en cuyo gobierno se han reportado más de 30 mil muertes violentas; se reportaron más de cien víctimas en la tragedia de Tlahuelilpan, acreditada al presidente Obrador y se han generalizado matanzas en no pocos estados, como Guanajuato y Veracruz, por citar sólo dos casos.

En sólo 312 días el gobierno de Obrador contabiliza el 25 por ciento del total de muertos de todo el gobierno de Calderón y, aún así, siguen sembrando odio contra Calderón. ¿De quien la mano que mueve el odio en el El Tec?

Al tiempo.