México. El confinamiento ha mantenido alejadas a muchas personas alrededor del mundo, pues al quedarse en casa se mantiene la seguridad y salud no solo del individuo sino de toda la sociedad. Un abuelito murió.

La indicación no era comprendida por Giovanni Battista Calvi, un abuelito de 106 años que exigía ver a sus familiares.

En la estancia ubicada en Incisa Scapaccino, Italia le explicaron la situación, pero Giovanni creía le estaban mintiendo y realmente su familia había muerto por Coronavirus y no querían decirle.

“Ustedes son como yo, cuando me enviaron a la guerra con un rifle oxidado. Me daba vuelta y veía muchos muertos, como ahora en la televisión. Díganme la verdad, los míos han muertos todos. No me alimento porque quiero irme con ellos”, les decía a los trabajadores.

Se encontraba deprimido por no poder abrazar a su hijo Valerio, su sobrina Margherita, sus nietos y sin poder ver a su amiga Andrea.

Su estado de salud empeoró por la situación de tristeza y coraje que estaba cargando, hasta que puedo ver desde un cristal y con la distancia recomendada pudo ver a su hijo quien intento decirle que se encontraban bien.

Sin embargo el abuelito falleció, dejando su legado en un libro titulado: Una astilla de oro que escribió la historia, donde se relata su experiencia como soldado en la Segunda Guerra Mundial.

Con información de Notigram

VO