México. Este miércoles 4 de diciembre, un cortejo fúnebre y la despedida de una peculiar mascota con su dueño, llamaron la atención de los Tuxtepecanos. En la esquina de la calle Aldama y la avenida 5 de mayo en la colonia centro, arribó el ataúd de una comerciante ambulante que vendía piñas, ahí se abrió el féretro para que el mejor amigo de él, un cotorro, se despidiera con un «sentido picotazo» de quién lo cuidó hasta morir.

Martín vivía en la calle Matamoros, ahí tenía a su fiel cotorro, y todos los días durante los últimos dos años iba a vender piñas a la esquina antes citada.

Ayer martes Martín murió por complicaciones derivadas de la diabetes y no alcanzó a despedirse de su mejor amigo.

En el trayecto de su hogar al panteón, el cortejo fúnebre hizo una parada en el lugar donde Martín ponía su puesto ambulante, además del picotazo del cotorro, sus amigos le pusieron en el ataúd, una playera del equipo de sus amores, las chivas rayadas de Guadalajara.

Con información de El Piñero de la Cuenca

VO