México es uno de los países más peligrosos para ser mujer, las circunstancias de violencia en las que vivimos hacen que desconfíes de todo el que te rodea, incluso de tu pareja; cómo podrías imaginar que alguien con quien compartes tu vida y dice amarte se podría convertir en tu verdugo y asesino, cuesta creerlo, pero es la realidad de la tierra machista donde vivimos.

En el 45% de casos de feminicidio, las parejas son los asesinos, y lo peor, es que ya no acostumbramos a ver sucesos de este tipo, ya nada nos sorprende; no puede ser posible que en pleno 2019 las autoridades sigan normalizando la violencia en la pareja como ‘problemillas’ de enamorados.

Las señales son claras, algo muy malo ocurre con tu pareja si te grita o insulta, y no, no es exageración, la violencia se manifiesta de muchas formas, desde un ‘jaloncito’ hasta un beso a la fuerza, algo tan simple como eso puede ser una alerta de que estas ante un feminicida en potencia.

Hace 50 años, los homicidios contra mujeres eran clasificados como ‘crímenes pasionales’, donde creían que estos casos ocurrían porque la relación se había salido de control y el amor terminó en muerte; uno de los casos más ‘famosos’ y trágicos de la época fue el asesinato de una vedette que murió en manos de su amante en un cuarto de hotel.

Las primeras planas hablaban de la muerte de la bailarina Su Mu Key, una joven de 22 años, pionera de los bailes exóticos en el cine mexicano; la guapa mujer se hizo novia de Roberto Serna, editor de una revista quien la explotaba. Rosa Su, el cual era su verdadero nombre, fue al hotel Pal para terminar su relación con este hombre, pero todo terminó en disparos y sangre.

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Roberto invitó a Su a subir a su habitación, la joven era acompañada por su madre así que le dijo que la esperara, luego de unos minutos se escucharon disparos y la madre de Su subió rápidamente al cuarto, ahí encontró a su hija tendida en la cama en medio de un charco de sangre, Roberto estaba a un lado con un balazo en la cabeza.

La mayoría de los titulares lo describieron como una tragedia amorosa, como la historia de un hombre que asesinó a su ‘amada’ por temor a perderla; tal vez lo describieron así porque no conocían el termino feminicidio, ya que nada justifica arrebatarle la vida a una persona.

Lamentablemente seguimos justificando los feminicidos, como si el simple hecho de asesinar a alguien no fuera suficiente para mostrar lo malévolo de una sociedad que sigue permitiendo este tipo de atrocidades; debemos de concientizar a las mujeres sobre las señales de alerta y sobre todo apoyar para que logren salir de un abismo de maltratos que están muy lejos de ser amor y se acercan a ser un verdadero crimen.