Algunos ya le llaman “el síndrome José Emilio Pacheco”.

¿Por qué…?

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Porque el poeta fue un adelantado de su tiempo y, en su poesía y su narrativa definió, como pocos, el futuro de los integrantes de la vieja izquierda mexicana.

Escribió el poeta: “de viejos, son todo aquello contra lo que lucharon a los 20…”.

¿A quién le queda el saco?

En efecto, a los incongruentes y ambiciosos sin límite de la llamada izquierda mexicana, que antaño luchaban contra el viejo PRI y hogaño, cuando militan en Morena, son los mejores aliados del PRI.

Y en efecto, “el síndrome José Emilio Pacheco”, picó a toda o casi todos los integrantes de esa fantoche dizque izquierda mexicana; quienes, transformados en militantes del partido en el poder, de Morena, parecen dispuestos a dar la vida por el regreso del peor PRI de todos los tiempos; el PRI de “la transa”, “el cochupo” y hasta “la dictadura perfecta”.

¡Y si aún lo dudan, formulemos las preguntas básicas!

¿Quién les iba a decir a los políticos de esa “chabacana” izquierda mexicana que, de viejos, terminarían reconstruyendo lo más rancio del viejo PRI; el partido contra el que lucharon durante más de medio siglo?

¿Quién les iba a decir a los más radicales de esa vieja izquierda que, con los años, serían parte de lo que, por años –de jóvenes–, criticaron con tanta severidad; hoy serán parte del PRI autoritario, dictatorial, vengativo y nada democrático?

¿Quién les diría a los intelectuales y periodistas de esa vieja izquierda –reprimida por el PRI más autoritario y criminal–, que de viejos serían “carne de cañón” para el restablecimiento del viejo partido de Estado; el PRI clientelar y populista?

¿Quién les diría a los maestros de la protesta y apóstoles de los pobres que, de viejos, serían los padres de la nueva “dictadura perfecta”, del regreso de los peores tiempos del PRI? 

¿Quién les iba a decir a los Pablo Gómez, a los Alejandro Encinas, a las “Elenita” Poniatovska y Sabina Berman; a los Scherer Ibarra; a la señora Ibarra de Piedra y su hija Piedra y muchos otros, que luego de ser víctimas del PRI más represor, terminarían reconstruyendo ese PRI y aplaudiendo la militarización del país?

¿Quién les iba a decir a todos los experredistas y hoy morenistas, que terminarían por aplaudir la venganza irracional, autoritaria y dictatorial emprendida contra los suyos –como Rosario Robles–, que son perseguidos por ese nuevo PRI, motejado como Morena?

Lo cierto es que pocos militantes y políticos de la vieja izquierda imaginaron que, de viejos, serían parte del nuevo PRI recargado, un PRI más ladrón, más cínico, mas despreciable, más antidemocrático y más vengativo.

Y es que hace pocas horas, con la ayuda del PRI –25 votos a favor y 11 en contra–, la Comisión Permanente del Congreso aprobó convocar a Período Extraordinario de Sesiones para que las Cámaras de Diputados y Senadores pudieran modificar la Ley de Adquisiciones y, con ello, acelerar la venganza presidencial contra las empresas farmaceuticas nacionles; una venganza que dejará a miles de mexicanos sin empleo.

¿Y por qué es una venganza?

Porque el presidente mexicano exhibirá –de manera pública–, a las farmaceuticas mexicanas como las responsables de la tragedia social por la muerte de más de cien mil mexicanos a causa de la pandemia de Covid-19, para desviar la atención sobre la verdadera responsabilidad del gobierno federal en esa tragedia.

Es decir, que, en pocas horas, desde Palacio, AMLO culpará a las empresas nacionales fabricantes de medicamentos, de la tragedia humaniratia que, en realidad, es culpa del mal gobierno de Obrador

Y la mejor prueba de esa supuesta culpa, será que el Congreso mexicano aprobó comprar medicamentos en el extranjero, sin licitación y sin los mínimos de sanidad. Y todo, porque así lo ordenó el presidente Obrador.

Y para lograr ese engaño y esas farsas monumentales, Morena debió contar con los votos a favor de los diputados del PRI, Dulce María Sauri y Rubén Moreira; votos definitivos para que Morena y sus aliados pudieran llevar adelante un Periodo Extraordinario de Sesiones, en donde la tarde de ayer el Congreso hizo las reformas que exigio el presidente.

En pocas palabras, el PRI y Morena son hoy los mejores aliados en el Congreso para complacer al presidente.

Y si esa no es la restauración de la “dictadura perfecta” del viejo PRI, entondes asistimos a la inauguración del PRI-MOR; la nueva mayoría que llevará a México de vuelta a los años 60 y 70 de siglo pasado.

Al tiempo.