En los últimos días el tema del coronavirus Covid-19 ha estado en tendencia en redes sociales, no podemos evitarlo, ya que debemos afrontarlo con toda seriedad, puesto que no hablamos de cualquier enfermedad, sino de una pandemia.

Lo que hace unos meses en la ciudad de Wuhan, China donde se generó este virus, era una tormenta, ahora se ha convertido en un tsunami para todo el mundo.

Hoy en México, pocos están tomando las medidas necesarias, muchos piensan que todo esto es una estrategia del gobierno y lo toman muy a la ligera, no lo digo yo, lo dicen cientos de extranjeros que ven el actuar de este país.

Y aunque la Secretaría de Salud recomendó desde el 28 de febrero no abrazarse ni saludarse con un beso o con la mano, el presidente Andrés Manuel López Obrador, es el claro ejemplo de la necedad.

El mandatario desde un principio optó por tomar el camino de “A cada quien su santo”, para aconsejar a los mexicanos a que carguen consigo amuletos y estampitas de santos y vírgenes para hacer frente al coronavirus.

¡No es broma, es real! Y por si fuera poco este fin de semana, hizo un llamado a toda la población diciendo que está bien salir y realizar actividades mientras seguimos en la fase 1 de la pandemia por coronavirus.

¿Y ahora que nos encontramos en la Fase 2, de acuerdo con un informe publicado ayer por la Organización Mundial de la Salud, qué sigue?

Lo que sí sabemos es que se avecina una tempestad, cargada de incertidumbres, entre las que destacan la pobreza, la caída del dólar, el alza de la canasta básica, saqueos, en fin, una crisis económica, sanitaria y psicológica.

En varios estados de la república ya se hizo un llamado a no salir a las calles, muchos no se pueden dar ese lujo de pasar la cuarentena en casa, debido a que un 57 por ciento de los empleos en México son informales, en tanto las últimas cifras apuntan a 52 millones de personas en situación de pobreza.

¿Se imagina? Miles de personas viven al día y se sostienen de lo poco que venden. ¿Qué harán en un mes sin poder generar?