Hace un año fue Itzel, su vecino la asesinó en Sonora, tenía 7 años. Este mes se cumplió un año del feminicidio infantil de Giselle, una niña de 11 años asesinada en el EdoMéx. Meses después mataron a Valeria en este mismo estado, tenía 12 añitos.

En 2018 encontraron el cuerpo de Anita, tenía 8 años, un maldito enfermo la mató en su natal Nuevo León. En 2017 encontraron sin vida a Lupita, su propia madre la mató y la abandonó en el Bordo de Xochiaca, la llamaron Calcetitas Rojas.

Meses después el padre de Valeria la subió a una ‘combi para resguardarla de la lluvia, el chofer abusó de ella y la asesinó, tenía 11 años. En junio de 2017 Dayana tenía 5 años, desapareció en Sinaloa, días después la encontraron sin vida, la Fiscalía determinó que la asesinaron.

2020, el año de la ‘Transformación de cuarta’, habitantes de Tláhuac reportar la aparición del cuerpo de una niña dentro de un costal. Su nombre Fátima, ¿edad?, 7 años, la violaron y asesinaron, la dejaron en un terreno baldío.

Esta es la realidad de un maldito país que asesina niñas, que las viola y que las olvida, no son cifras, son vidas apagadas por un sistema decadente y por una sociedad indiferente.

Y no señor presidente, los feminicidios no son el resultado del neoliberalismo, es el efecto de un gobierno incompetente que no sabe proteger a los más valiosos y vulnerables.

Pero qué se puede esperar de un hombre que le importa más la rifa patética de un avión o que pide ‘respeto’ para los criminales, ¿será porque usted se está convirtiendo en uno de ellos?

Mientras Sheinbaum mandó ‘manadas’ de policías a contener la manifestación de cientos de mujeres que exigían justicia por el feminicidio de Ingrid, una señora se llevó a Fátima y luego la asesinaron, pero, hay prioridades ¿verdad?

Todos le fallamos a Fátima, una pequeña descrita como dulce y alegre; su golosina favorito eran los ‘borrachitos’, su sueño era ser médico o millonaria para poder ayudar a los niños de la calle.

Ayer fue Ingrid, hoy Fátima, ¿y mañana?, a quién estaremos llorando, el nombre de quién vamos a gritar en las manifestaciones. Necesitamos más que un decálogo, exigimos medidas de seguridad más allá de un ‘condenamos los hechos’.

Pequeña gran Fátima, apagaron tu sonrisa, te robaron los sueños y arrebataron la vida, perdón por no brindarte seguridad; perdón por no darte un país pleno donde crecer. Que tu nombre no se olvide, que tu rostro se nos grabe, que tu presencia nos siga en cada grito #NiUnaMás.