México. Lydia Osorio de 52 años de edad era la séptima hermana de doce, estaba casada con José Luis Franco y trabajaba en una mueblería ubicada en avenida Centenario en la alcaldía de Álvaro Obregón en la Ciudad de México.

El 17 de abril de 2017 le arrebataron la vida, su esposo la encontró en un charco de sangre; fue asesinada con un arma punzocortante en un supuesto asalto.

Lo único que se llevaron ese día fue su bolso y su celular, sin embargo, dejaron a la luz la ineficacia de las autoridades.

José Luis, su esposo, narra que desde el principio las autoridades capitalinas cometieron una serie de omisiones: “Los peritos que llegaron contaminaron la escena, no tomaron huellas. Una de las peritos se lavó las manos en el lavabo donde había sangre y sin más determinó que ese lugar ya no servía, que se había contaminado. La chamarra que traía puesta Lydia ni siquiera se la iban a llevar”, indicó.

A casi dos años de los hechos, José Luis continúa buscando justicia para su amada. Entre la serie de irregularidades se encontraron errores en el expediente, escribieron mal su nombre, el caso fue registrado como homicidio, no como feminicidio.

Se solicitaron los videos de las cámaras de seguridad, la espera fue de poco más de un año para que se las entregaran y al revisarlas no se encontró nada, tenía un punto ciego.

Este caso cómo muchos otros muestran la indiferencia y la incompetencia de las autoridades para hacer justicia. No dan la importancia debida a todos los casos, prefieren dar carpetazo.

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Con información de Vice/Silla Rota

AR