Desde hace 4 años, por lo menos, Letra Roja se ha convertido en un referente de los feminicidios en el país y en la Ciudad de México. Hace dos años todavía nadie tomaba en cuenta el tema, pero esta casa editorial ya tenía una sección destinada a este tipo de casos.

Un día sí y al otro también, escribimos sobre feminicidios, platicamos con los familiares y nos acercamos a lo más doloroso de los casos. Es por eso que algo de experiencia tenemos en estos temas. Apenas el año pasado hicimos un recuento de feminicidios en la Ciudad de México que dejó la espantosa cantidad de 98 mujeres asesinadas en 2019.

En lo que va de 2020 tenemos 8 feminicidios registrados, el último es el la joven Ingrid Escamilla. El tema lo abordamos como siempre, contando la historia, buscando datos, agregando opiniones. Y llama la atención que lo que ha causado indignación son las fotos de cómo quedó después de ser asesinada.

Sí, estamos de acuerdo en una cosa, son terroríficas y nadie debería verlas. Tal vez, sea uno de los casos con más violencia y más saña que hemos visto en la Ciudad de México, pero las subimos porque a veces es necesario.

Hoy que todo mundo habla de Ingrid, de la violencia desmedida con que un hombre la mató y la descuartizó, por eso los invitó a revisar la información. La mujer de 25 años ya había denunciado que la violentaban y nadie hizo nada. Nadie pudo ayudarla, nadie pudo evitar que la mataran.

Las fotos deberían de llegar al escritorio de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum y en lugar de pedir que se oculten o que no se publiquen, deberíamos pedir que no maten a más mujeres. Que la brutalidad de los feminicidios se termine y que la autoridad sea capaz de meterlos a la cárcel y hacer justicia.

Pero no, a las autoridades les preocupa más quién filtró las fotos, porque eso afecta el debido proceso. En el fondo, las leyes para castigar a los feminicidas son tan débiles, que si los asesinos argumentan que se vulneraron sus derechos humanos quedan en libertad. Así de fácil, de un día para otro, mucho más cuando no son mediáticos.

Y por eso, se lo repito una vez más: No son las fotos de Ingrid lo que indignan, son los feminicidios, es la impunidad, son las ineficientes autoridades.

Para muestra un botón, al Matanovias no lo detuvieron hasta que se hicieron públicas las fotos de cómo dejó a sus víctimas, de cómo les cortaba un mechón de cabello, de cómo habían denunciado violencia y nadie las escuchó.

Al Monstruo de Ecatepec lo detuvieron cuando llevaba restos de una mujer en un bote de basura, las fotos se hicieron virales y después confesó que fueron varias víctimas. ¿Qué esperamos para darnos cuenta que el problema no son las fotos, son los malditos feminicidios?