Ingresar a la UNAM es todo un orgullo, cuando recibes tu carta de aceptación es uno de los momentos más felices de la vida; sin embargo, el sueño se vuelve pesadilla cuando te das cuenta de la realidad de la Máxima Casa de Estudios: delincuencia, abuso de autoridad, sindicatos y hasta la muerte. Esta es la triste situación que viven los que pertenecen a la élite estudiantil de esta institución.

Muchas de sus facultades no reciben mantenimiento, lo que hace un poco complicado sobrevivir el día a día, ya sea en Ciudad Universitaria o en las Facultades de Estudios Superiores (FES). La delincuencia es el ‘pan de cada día’ de muchos estudiantes que durante su traslado o en las propias instalaciones, son despojados de sus partencias y hasta agredidos.

Si estudias o estudiaste en la tarde, sabrás la odisea que es entrar al baño, pues los empleados de limpieza, que por cierto pertenecen al finísimo y corrupto STUNAM, cierran los baños arbitrariamente cuando aún es horario de clases; ¿y a qué viene esto?, muy simple, si las autoridades no pueden garantizar que se respeten los derechos básicos fisiológicos de la comunidad estudiantil, menos su seguridad.

La muerte de Aideé Miranda, estudiante del CCH Oriente, puso de nueva cuenta a la UNAM en el ojo del huracán; ¿cómo es posible que la joven no pudo estar a salvo ni en su institución?, ¿cómo es posible que haya perdido la vida ante la mirada incompetente de maestros y directores que no supieron actuar ante una emergencia?, una bala la mató, pero la ineptitud del mando del CCH influyó en su deceso.

Familiares de la joven que aspiraba a estudiar en CU, mencionaron que la ambulancia tardó en llegar y actuar, y que la escena del crimen fue alterada. El día del sepelio de Aideé la acompañaron sus familiares y amigos, y los grandes ausentes fueron los directivos y autoridades de la UNAM, pero claro, para la institución no eres relevante a menos que les sirvas para salir en su gaceta o en su portal UNAM Global, y sólo condena los hechos en vez de actuar.

¿Cuántas muertes de estudiantes y profesores necesita el rector Enrique Graue Wiechers para que realmente busque soluciones para la inseguridad que vive la institución? También es cierto y necesario que los estudiantes tomen conciencia que algunas acciones deben ser modificadas, por ejemplo, se debe dejar de contribuir al narcomenudeo, si no hay clientes no hay negocio.

No son números, no son cuotas de 50 centavos, son vidas; el presente de México, los que ponen en alto el nombre de la Universidad, son estudiantes, profesores, el alma de la UNAM, sin ellos no hay futuro. Debe ser un deber institucional el procurar sus vidas dentro y en los alrededores de la que por algunos años llamamos hogar.