Pasan los días y no hay nada claro. Aideé Mendoza murió en el Colegio de Ciencias Y Humanidades Oriente sin que nadie se diera cuenta. Incluso Animal Político reveló que cuando llegó al hospital, ya había muerto por lo menos una hora antes.

La especulación es una herramienta que se elimina con la investigación, pero cuando no hay una investigación seria, la especulación se convierte en el tema central de discusión, sobre todo para descartar escenarios criminales.

En Letra Roja publicamos que un experto en balística desmintió tres puntos sobre la verdad histórica que dio la procuraduria local sobre el caso Aideé.

1. Que una bala no puede hacer una parábola de 130 metros y menos por el ángulo en que pudiera haber sido disparada. Es casi imposible.

2. Que para este momento ya deberían saber con qué tipo de arma disparó esa bala, eso sería fundamental.

3.  Que el sonido que relatan los testigos, como si abrieran un refresco, es típico de los silenciadores que se le ponen a las pistolas

Dicho esto, cada vez hay más cabos sueltos, más preguntas que respuestas.

Sobre la muerte hay diferentes versiones, que fue un narcomenudista, que iban por un maestro y se equivocaron, que la bala perdida salió de un campo militar cercano.

Incluso en recientes publicaciones periodísticas, los alumnos habrían señalado que se escuchaban disparos con frecuencia. O sea, que en el campo de la Marina que está cercano a la escuela sí había un campo de tiro. Lo cual da una vuelta de tuerca al caso.

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Y ante la especulación sólo queda la verdad de por medio, con pruebas y argumentos, apegada a la realidad. Una joven perdió la vida dentro de una institución educativa, pero han pasado los días y nadie sabe de dónde salió la bala. ¿Qué oculta la autoridad? ¿Por qué tardan tanto? ¿Quién mató a Aideé Mendoza?