México. Durante la madrugada del viernes, un grupo de sicarios ejecutó a un jefe de policías ministeriales y dejó a seis heridos en Chignahuapan, Puebla, zona conocida por el robo de combustible.

La emboscada fue perpetuada por una banda de narcotraficantes y huachicoleros, según investigaciones. Esta mañana el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, precisó que se trató de una trampa cuando los policías cumplían con una orden de aprehensión.

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Destacó que supuestamente su administración ha desmantelado por completo bandas de criminales que operan en la sierra norte y que son escasos los grupos que operan en la zona.

Con información de La Jornada Oriente

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