México. A través de redes sociales se dio a conocer la historia de Silvia, quien luego de sufrir violencia durante 10 años por parte de su exesposo, terminó en un centro de reinserción social.

A los 21 años de edad, Silvia conoció a Roberto, quien era amigo de un primo muy cercano, y tras cuatro años de noviazgo, decidieron casarse.

Los cambios en su nueva vida:

Sin embargo, Silvia no contaba con que su vida cambiaría luego del matrimonio, ya que al poco tiempo, iniciaron los gritos, las peleas, regaños y poco a poco creció el problema hasta llegar a los golpes.

Roberto, se había vuelto celoso, violento e irritable, aun con temor, ella “estaba muy enamorada y pensaba que era mi responsabilidad sacar adelante el matrimonio”.

A los dos años de casados, Silvia y Roberto tuvieron a Karla, su llegada parecía una señal de esperanza para cambiar las cosas, pero no fue así.

Pocos meses después de haber nacido su bebé, Roberto volvió con las agresiones, gritos, y golpes.

“Cuando Karla tenía 7 años, durante un episodio muy violento, le gritó a su papá que me dejara. Roberto le dijo que no se metiera y que se fuera a su cuarto, pero ella se negó”, contó Silvia.

Ante la negativa, Roberto comenzó a golpear a la pequeña, por lo que su madre decidió salir de su casa y se refugió en casa de su madre.

Posteriormente, Roberto comenzó a acosar a su esposa afuera de su trabajo exigiendo que regresara a casa, lo que provocó que los jefes de Silvia, le pusieran un ultimátum a pesar de su buen desempeño.

Ante la situación Silvia volvió a casa de Roberto, sin embargo, los actos violentos se presentaron nuevamente al poco tiempo.

En una ocasión, cuando Roberto volvió del trabajo, obligó a su esposa a tener relaciones sexuales, con ella. Silvia se negó y él la golpeó la empujó a la cama y se fue sobre ella.

Luego, Silvia comenzó a llorar, por lo que su esposo comenzó a asfixiarla con una almohada.

“Yo no podía respirar, intenté que me soltara, lo rasguñé en la cara y lo pateé en la entrepierna, logrando que cayera de la cama.”

La encontraron culpable:

Silvia salió a pedir ayuda, encontró a unos policías que la llevaron a declarar, pero nadie envió ayuda para Roberto.

Posteriormente, un juez le concedió 38 años de prisión, de los cuales quitó tres, por haberse entregado y declarado.

Sigue aquí la historia completa: Reinserta

MV