Dice el sociólogo Claude Dubar que en la actualidad se está dando “la experimentación de un nuevo modo de vida”, misma que “puede acompañarse de la invención de un nuevo código amoroso”. 

Generalmente, las relaciones de pareja pueden estar basadas en un “estilo” o un “tipo de amor”, que depende en gran medida de la pareja con la que se esté y la relación que se establece entre uno/a y otro/a; razón por la que es preciso destacar la clasificación del amor del sociólogo canadiense John Allan Lee:

  • Amor erótico: basado en la atracción física (se da el típico flechazo), hay un gran magnetismo sexual.
  • Amor lúdico: no hay compromiso o apego entre el uno y otro. 
  • Amor de amistad: pacífico, tranquilo y estable donde las relaciones sexuales y el apasionamiento tienen un papel secundario.
  • Amor maniático: implica la obsesión por el ser amado, no se puede dejar de pensar en éste o ésta. Se presentan los celos, la perdida de sueño y/o apetito, entre otros aspectos. 
  • Amor pragmático: forma racional de enfocar el amor, se busca a la “pareja idónea”, con la que haya compatibilidad de humor y carácter, similitud de intereses, educación y la coincidencia de valores, creencias, etcétera. 
  • Amor altruista: centrado en el otro y no exige reciprocidad. Puede incluir sentimientos intensos erótico-sexuales, pero en el que también hay estabilidad y amistad (Lee en Orozco, 2015). 

Para ahondar un poco, Hendrick y Hendrick hallaron que los hombres, confieren mayor valor al amor erótico y lúdico. Por su parte, las mujeres, se dan mayor peso al amor amistoso y al pragmático. Asunto, que tiene que ver con la socialización diferenciada y los roles y estereotipos que le han sido conferidos a hombres y mujeres en distintas épocas históricas. 

Las mujeres y los hombres son educados de diferente manera a lo largo de su vida, hecho que media la forma pensar, de relacionarse y entablar lazos afectivos con los otros/as. Por consiguiente, las personas desde la niñez, en su juventud y en su vida adulta llevan inscritos marcos de referencia, que los guían en sus relaciones de pareja románticas.

De modo que, la cultura afectiva está hecha de cientos de maneras de hablar de lo amoroso y de miles de formas de expresarlo, como un conjunto de recetas disponibles. Es decir, sobre el qué hacer en cada situación específica en términos de roles y estereotipos.

En este sentido, los estilos amorosos se corresponden más con ideologías, valores y con formas socioculturales de vivir las relaciones; mismos que pueden cambiar las personas a lo largo de su vida, dependiendo de su situación, relación, entre otras condiciones.

Entonces, leyendo lo anterior ¿qué tipo de amor o de amores has experimentado tú?

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