En la entrega del Itinerario Político de ayer, aquí expusimos las razones por las que el presidente mexicano defiende, a capa y espada, a su amigo Félix Salgado Macedonio, a quien impuso como candidato al gobierno de Guerrero.

Dijimos que, por ejemplo, el presidente utiliza el caso del violentador de mujeres, para mandar el mensaje a los mexicanos todos y al mundo, de que el mandamás en México se llama López Obrador.

-Publicidad-

Y explicamos que Obrador es capaz de defender al indefendible acosador y violentador, Salgado Macedonio, porque el presidente mexicano quiere mostrarle a las mujeres y los hombres mexicanos que él y sólo él tiene el control absoluto de las instituciones del Estado.

Instituciones como los poderes Judicial y Legislativo, además de organismos como el Instituto Electoral y el Tribunal Electoral; sin contar con el control absoluto del partido Morena y de los grupos dizque feministas del partido oficial y de la mal llamada izquierda mexicana.

Sin embargo, por increíble que parezca, aún hay algo mucho peor en el escándalo del candidato violador, Salgado Macedonio, y de la complicidad de un presidente que parece dispuesto a quemar sus naves por pagar las deudas políticas de un criminal.

¿De verdad existe algo peor que el presidente mexicano defienda y solape y se convierta en cómplice de un candidato violador?

En efecto, lo más grave es que con la desfachatez con la que Obrador defiende a Macedonio –con esa cachaza que ofende a miles de mujeres de México y el mundo–, lo que está proponiendo el mandatario mexicano a los electores de su partido, en el estado de Guerrero, es que voten por un violador.

Sí, cuando el presidente le dice que los militantes de Morena que ya decidió quien será su candidato de Morena al gobierno de Guerrero  y cuando asegura que el pueblo de esa entidad “no es menor de edad”, la arenga para las mujeres y los hombres de Guerrero es que voten por un violador; que lleven al gobierno estatal a un violador; que con su voto festejen la mayor agresión de que puede ser víctima una mujer; la violación desde el poder.

Sí, porque la defensa grosera de Salgado Macedonio por parte del gobierno de AMLO no es más que una violación a todas las mujeres mexicanas, desde el poder presidencial. Sí, el presidente confirma que odia a las mujeres y que las mujeres no son su prioridad.

Y si lo dudan, aquí la cita textual de López Obrador: “Primero hay que tenerle confianza a la gente, la gente es la que decide; si se hacen encuestas y la gente dice “estoy de acuerdo con esta compañera o estoy de acuerdo con este compañero”, pienso que se debe respetar lo que vota la gente”.

Más aún, sí se podría sintetizar la arenga del presidente Obrador a las y los electores de Guerrero en el caso de su amigo Macedonio, sin duda sería algo, así como lo siguiente: “voten por un violador como Félix Salgado, total, el pueblo sabio que lo eligió no se equivoca”.

Claro, a pesar de que todos en el Partido Morena, en Guerrero y en todo México saben que fue el propio López Obrador quien impuso y defiende a su amigo Salgado Macedonio –como candidato al gobierno guerrerense–, y que la patraña de la encuesta no es más que eso, un cuento “engañabobos”.

Pero tampoco ahí terminan las agresiones presidenciales a las mujeres de todo México.

¿Por qué?

Porque lo primero que debemos preguntar, luego de la deplorable declaración del presidente, es si cree que una encuesta al vulgo es capaz de perdonar una felonía más como la que tienen en la picota a Salgado Macedonio.

Sí, debemos preguntar por la justicia…

Y es que el mismísimo presidente le da carta de naturalización a los violadores de mujeres, para que sigan como si nada en el servicio público, en la política, en las posiciones de poder.

Sí, Obrador ratificó que el poder es sinónimo de abuso de mujeres y que ese abuso –y su respectivo abusador–, no son obstáculo para alcanzar los más altos cargos del poder a niveles estatal o federal.

Lo peor, sin embargo, es que parece que, en los intríngulis del gobierno de AMLO, entre “las mujeres” y “los hombres del presidente”, nadie entiende el tamaño de la agresión que significa para la sociedad toda, para las mujeres mexicanas, en general, y para las simpatizantes de Morena y del gobierno de López en particular, la complicidad del presidente mexicano con un violador.

Si, complicidad del presidente mexicano con un violador.

Al tiempo.